martes, 23 de febrero de 2010

10 X 10 X 10

Revolución / Varios / México / 2010
Una ecuación más, 10 x 10 x 10 = 100. 10 directores x 10 cortometrajes x 10 minutos de duración cada uno todo esto para conmemorar el centenario de la revolución mexicana. Una productora privada (Canana Films) y una gubernamental (Imcine) convocaron a la crema y nata del cine de vanguardia mexicano para de forma libre y por que no, crítica, dar cuenta de un hecho histórico y su impacto y trascendencia en nuestros días. Así autores talentosos como Carlos Reygadas, Amat Escalante o Gerardo Naranjo juntaron fuerzas para narrar historias, episodios o reflexiones ambientadas en diferentes épocas y con diferentes estilos cinematográficos. Recién estrenada en la sección no oficial de la Berlinale, y próxima a estrenarse en nuestro país (esperemos) este proyecto abre la posibilidad de una apertura tanto artística como ideológica en nuestra cinematografía.

lunes, 22 de febrero de 2010

H A M B R E

Hunger / Steve McQueen/Inglaterra/2008

Hunger: En el umbral
Por Chris Darke (Traducción por Jorge Hache)
El debut fílmico del artista británico Steve McQueen, Hunger, dramatiza las últimas semanas de vida del comandante del ejército republicano irlandés (IRA por sus siglas en inglés) Bobby Sands y su muerte por huelga de hambre, a la edad de veintisiete años, en 1981. Combinando un intenso control formal con brutalidad extrema, el filme introduce sin compromisos al espectador en los corredores y celdas de la famosa prisión Maze en Irlanda del Norte (también conocida como los H-Blocks), que figurara en la mira pública por la huelga de hambre suscitada por el conflicto armado entre el gobierno británico y el IRA. McQueen ha comentado en varias entrevistas sobre la forma en que las imágenes de Sands y los demás prisioneros quedaron grabadas en su mente desde que las vio por primera vez en Londres, teniendo solamente once años de edad. Siendo solo algunos años mayor que McQueen (quién nació en 1968), puedo confirmar que no estaba solo al ser marcado por esas imágenes: hombres envueltos en sábanas, los ojos clavados en adustos y cadavéricos rostros enmarcados por mechas de cabello opaco, una ascética presencia que de forma involuntaria nos remitía a la figura de Jesucristo, y que obviamente serían inolvidables para un niño de esa época. Se nos dijo que eran “terroristas” y “criminales”, y este hecho político es el corazón de los eventos que Hunger, de forma sumamente visceral, recrea.
La guerra colonial entre Inglaterra e Irlanda ha recibido a lo largo de los años numerosos tratamientos cinematográficos, partiendo de biopics épicos como el Michael Collins de Neil Jordan (1996) hasta filmes sobre asuntos específicos, como el Bloody Sunday de Paul Greengrass (2002). Ken Loach realizo tres filmes con este tema, dos ambientados en sus orígenes a principios del siglo XX, Days of Hope (1975) y The Wind that Shakes the Barley (2006), y uno en el decisivo periodo de los ochentas, Hidden Agenda (1990). Por lo menos un par de otros filmes han lidiado con el tema de las huelgas de hambre – de Terry George, Some Mother’s Son (1996) y de Les Blair, H3 (2001) – pero Hunger es el que conserva una apuesta mas apegada a la historia real. La estética de McQueen es a la vez abstracta y altamente concentrada, creando una película sumamente artística pero al mismo tiempo con una incendiaria carga política en su corazón. En su rigor formal, el trabajo para TV Elephant (1989) de Alan Clarke, un silente y brutal catálogo de asesinatos paramilitares, es tal vez el único trabajo que se le compara (esta obra también inspiró el filme de 2003 de Gus Van Sant del mismo nombre).
El guión de Hunger, firmado por el escritor teatral Enda Walsh, solo sugiere el amplio contexto político, así que no esta de más plantear un marco histórico. Las huelgas de hambre fueron el culmen de una serie de protestas escaladas que comenzaron en 1976 como respuesta a la rescisión de la “categoría especial de prisioneros republicanos”, esto significaba que los prisioneros de guerra ya no tendrían privilegios políticos sino serían tratados como criminales regulares. Antes de que Sands (Michael Fassbender) aparece en el filme, los actos que llevaron a la huelga de hambre son esbozados por otros prisioneros. Un nuevo recluso, Davey Gillen (Brian Milligan), es obligado por los guardias a desnudarse, se le da una sábana, y se le encarcela en una celda que previamente los otros prisioneros habían cubierto con heces fecales – el filme con esto señala la protesta de “sábanas” (los prisioneros republicanos demandaban el derecho de no usar ropa en prisión) y la de no “aseo”, en la cual, como protesta por los ataques a los presos durante la etapa de “vaciado manual” (deshacerse de sus desechos fisiológicos por las mañanas), los reos se rehusaban a bañarse y embarraban sus celdas con excremento.
Habiendo sido introducidos de golpe al sistema penitenciario, el espectador se enfrenta a la crudeza de los H-Blocks, donde las golpizas y torturas eran rutina. Con excepción de un prólogo en el cual un guardia de la prisión, Raymond Lohan (Stuart Graham), se prepara para ir a casa – lavando sus ensangrentados nudillos y revisando su carro para que no tenga explosivos – y una escena mas adelante en la cual un hombre del IRA lo ejecuta, el mundo afuera de la prisión rara vez se interpone al mostrado dentro del penal, escenario focal del filme. Y a pesar de los fuertes tintes políticos del filme, la secuencia inicial es una mirada comprensiva al “otro lado” mostrando cierta imparcialidad, y expresando la intención de no señalar héroes o demonios, como nos presentarán subsecuentes secuencias en las que un policía llora traumatizado por las golpizas que él y sus compañeros le dan a los desnudos prisioneros. Pero el prólogo también puede ser leído por su concepción espacial: el mundo de afuera es visto como la antesala de la prisión, con el encarcelamiento como una metáfora a la ocupación. Durante el primer tercio del filme, McQueen detalla las escuálidas condiciones de los reos y sus dolorosos intentos para burlar a sus captores: por ejemplo, convirtiendo la comida sobrante en tiras de papilla moldeable, que utilizan para canalizar la orina en los pasillos de la cárcel. Los prisioneros y sus seres queridos empleaban cualquier orificio corporal para intercambiar mensajes y dispositivos de comunicación, volviendo la intimidad de las visitas en una orgía de intercambios subrepticios. Una escena en particular sobresale. Un guardia de la prisión vistiendo ropa especial entra a una celda para limpiarla y es confrontado por una imagen extraordinaria: un espiral manchado de mierda cubre toda la pared. McQueen encuadra esta desagradable visión como a una abyecta obra de arte, que no solamente expresa la desafiante conducta de los prisioneros, sino también afirma la formación artística del cineasta.
Uno de los miembros avanzados de la generación YBA (Young British Artists), que tomaría fama en los noventas (y cuya fusión de trabajo conceptual y autopromoción les ayudaría a tener mas columnas en los diarios que trabajos notables), McQueen ha sido honrado con el prestigioso Turner Prize, en 1999, y con la representación de Inglaterra en la Bienal de Venecia, en 2009. Su ingreso al cine fue por medio de sus minimalistas piezas de imágenes en movimiento que le valdrían fama, como su trabajo silente y en blanco y negro Deadpan (1997), una recreación de Buster Keaton en la cual una casa colapsa alrededor del artista impasivo. En este y otros trabajos experimentales, como Bear (1993) y Drumroll (1998), McQueen deliberadamente evita lidiar con la narrativa, produciendo filmes para el contexto auto referencial de una galería de arte contemporáneo. Así mientras varios de sus más conocidos colegas, como Damien Hirst, Tracey Emin, y Sam Taylor-Wood, han incursionado en el video y el filme, McQueen es el primero en entrar de lleno a la narrativa en la pantalla grande, y lo ha hecho con sorprendente confianza en Hunger. También, al utilizar un tema con la gran carga política de las huelgas de hambre irlandesas, se deslinda de los demás artistas conceptuales ingleses, los cuales en general producen obras sin urgencias socio-políticas.
El momento mas intensamente politico del filme es también su pieza clave: una conversación entre Sands y un sacerdote católico (Liam Cunningham). La escena, de veintitrés minutos de duración gran parte de los cuales fue filmada en una sola toma, muestra la confrontación entre los dos hombres, que mientras comparten cigarrillos, debaten la moralidad del curso suicida que Sands está a punto de emprender. Como si fuera un homenaje a escenas similares en los filmes de Loach, The Wind that Shakes the Barley y Land and Freedom (sobre la Guerra Civil Española), esta jugosa sesión de dialéctica nos lleva desde su fragmentaria descripción de los detalles hasta al establecimiento de Sands como figura central del film y de la lucha republicana.
El sacerdote lo reprende diciendo “quieres escribir tu nombre en letras grandes en los libros de historia”, urgiendo con esto una negociación con las autoridades y acusándolo de una perdida de la valoración de la vida humana. Sands responde de forma oblicua, relacionando su sentido de liderazgo con una anécdota de su infancia, cuando, al correr por el campo con otros chicos, encontraron a un potrillo herido, siendo el único capaz de liberar a la criatura de su dolor. Mientras estuvo en prisión, escribió poesía y artículos periodísticos, mostrándose como un individuo inteligente y comprometido, auto descrito como un “teórico político” que se considera un soldado por sobre todas las cosas. La anécdota regresa como un flashback en el tercio final de la película, mientras Sands se está marchitando. Esta parte es una difícil representación de los hechos que cobraron su vida junto con la de otros nueve huelguistas. Fassbender perdió mucho peso para ser convincente durante las ultimas etapas en la vida de Sands, así mientras su delgadez se suma a la atmósfera sombría y silenciosa, sus recuerdos de infancia en el campo aparecen en la forma de pájaros volando y circulando el cielo, como anunciando la salida de su alma. Esas visuales tan poéticas y trascendentales, sin duda, representan el acto de escapatoria más inimaginable y definitivo, jamás visto en una película sobre sistemas penitenciarios.
En el diario secreto que guardó durante los primeros diecisiete días de su huelga de hambre que duró sesenta y seis, Sands escribió, “estoy parado en el umbral de otro mundo tembloroso”. Hunger nos lleva a ese umbral para mirar con horror su tránsito a ese otro mundo. Pero él y sus colegas también colaboraron a la creación de una nueva realidad política. Durante su huelga, Sands fue electo en el parlamento británico, y aunque el gobierno de Margaret Tatcher se negó a satisfacer las demandas de los presos (provocando la indignación internacional), la huelga de hambre radicalizó las políticas nacionales y permitió que el Sinn Féin, fracción política del IRA, se volviera un partido popular, demostrando que los republicanos de hecho sí tenían un mandato popular, y preparando el camino para el proceso de paz que culminaría con el tratado de Belfast en 1998.
Hunger fue recibida con gran entusiasmo por la critica especializada, ganando varios premios importantes, incluyendo la prestigiosa Caméra d’Or en el festival de Cannes de 2008. Su recepción por la prensa británica fue casi unánime, lo cual fue sorprendente, teniendo en cuenta que deja pocas dudas sobre la orientación política de McQueen, a pesar de que evita idealizar a su protagonista. El director también fue cauteloso en declarar en entrevistas que el no veía a su film como político (que por supuesto lo es) sino como una obra que muestra las presiones ejercidas sobre los individuos por las situaciones políticas de los gobiernos. Mediante una combinación de poder visceral y convicción formal, el filme logra su objetivo de introducir al espectador en las celdas junto a los reos. Y aunque Hunger narra un momento especifico en la historia anglo-irlandesa, sus imágenes de encarcelamiento y tortura no pueden dejar de recordarnos ejemplos contemporáneos como Abu Ghraib y Guantanamo Bay – lo cual crea una mayor resonancia gracias a la ligera contextualización de los eventos que presenta. Por su furia hacia la tortura y el encarcelamiento político, Hunger es tanto un filme histórico como un manifiesto contemporáneo.
Chris Darke es un escritor y critico londinense. Su trabajo ha aparecido en Film Comment, Sight & Sound, Trafic, y The Independent. También es autor de Light Readings: Film Criticism and Screen Arts, una monografía del Alphaville de Godard, y Cannes: Inside the World’s Premier Film Festival. También ocasionalmente ha dirigido trabajos como un documental corto sobre Chris Marker para la edición de Criterion Collection de La Jetée y Sans Soleil.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Cinéma français

A Francia se le adjudica la paternidad del cine, siendo el 28 de diciembre de 1895 con L'Arrivée d'un train en gare de La Ciotat la fecha oficial del nacimiento de este. A partir de aquel trabajo descriptivo y naturalista de los Hermanos Lumière la cinematografía francesa tomó distancia de lo realizado en otros lares y se convirtió en una potencia artística y creativa que arrojó a grandes realizadores como el influencial Georges Méliès con su Le Voyage dans la Lune, innovando de forma por demás creativa en el género de la ciencia ficción, el montaje y la narrativa de su tiempo, o el genial Jean Renoir, cuyas obras La Grande Illusion y La Règle du Jeu están consideradas entre los filmes franceses más importantes de todos los tiempos. Con los años el país galo pareció dormirse en sus laureles, para despertar en los 50's con nuevos bríos gracias al llamado Nouvelle Vague, un movimiento lúdico y experimental conformado principalmente por jóvenes críticos de cine con el común denominador de querer revitalizar la adormecida industria francesa. Así surgirían grandes cineastas como Jean-Luc Godard, Éric Rohmer, François Truffaut, Jacques RivetteClaude Chabrol que se encargarían de crear un clima de renacimiento creativo en todo el país además de incentivar a otros contemporáneos como Jean-Pierre Melville, Robert Bresson, Chris Marker, Alain Resnais, y Agnès Varda en lo que tal vez fuera el período más importante y fructífero en la historia del cine mundial.
A 50 años aproximadamente de este movimiento parece que un proceso cíclico ha dado la vuelta de nuevo. El cine francés luce adormilado y envejecido otra vez, pidiento a gritos un golpe de frescura. Ya lo percibimos en el festival de Cannes, máximo evento cinematográfico del país y  otrora medio de lucimiento y auto-ensalzamiento, donde los cineastas asiáticos y africanos crean una cinematografía cada vez más propositiva e interesante, donde el cine latinoaméricano está encontrando su voz, y donde otras latitudes como los países nórdicos o los integrantes del extinto bloque socialista siguen su ascenso como potencias mundiales en obras artísticas y experimentales. Por esto me viene a la mente la idea de revisitar a los cineastas franceses más importantes e interesantes de la actualidad y tratar de imaginar cual de ellos podría tener estas características mesiánicas para renovar e inyectarle vigor a la industria francesa, una nouvelle vague 2.0 digamos.
Así, y fusilándome uno de los títulos más importantes de la filmografía de Sergio Leone, analizaremos a "los buenos, los malos y los feos" del cine francés actual.

Los buenos
Aquellos que sin necesidad de provocaciones, controversias o complicadas y experimentales narrativas, han realizado un cine que agrada tanto a la feroz crítica como a los públicos más comerciales:

Jean-Pierre Jeunet
Delicatessen, La Cité des enfants perdus, Le fabuleux destin d’Amélie Poulain.

A favor: Director innovador y teatral, que lo mismo sorprende con sus interesantes ambientaciones y puestas en escena que manipula sentimientos con sus bizarros y teatrales personajes. Con Amélie alcanzó fama mundial, además ya paso por la industria de Hollywood.

En contra: Tal vez la peor decisión de su vida es haberse separado de Marc Caro con el cuál hizo dupla en sus primeros y más interesantes filmes. Su última obra Micmacs à tire-larigot es un supuesto regreso a sus inicios, pero según la crítica, es más condescendiente y menos incisivo, además se extraña el toque negro de su anterior colaborador.

Arnaud Desplechin
Comment je me suis disputé... (ma vie sexuelle), Rois et reine, Un conte de Noël.

A favor: Incisivo y perfeccionista, tiene un ojo clínico para expresar relaciones interpersonales, en especial complicados vínculos familiares y de pareja. Suele rodearse de una importante élite de actores franceses, Catherine Deneuve, Mathieu Amalric, Emmanuelle Devos, Marianne Dénicourt, entre otros, que además de ser sus amigos participan constantemente en sus filmes.

En contra: Alabado por muchos pero odiado por otros, es manipulador y a veces sobrevaluado. Sus constantes fílmicas pueden caer en la repetición y en la auto parodia.

Jacques Audiard
Sur mes lèvres, De battre mon cœur s'est arrêté, A Prophet.

A favor: Sus tres últimas películas han cosechado decenas de premios, la última incluso dejó bien parado al país y felices a los críticos con su Grand Prix en Cannes. Su cine gusta por igual a propios que a extraños.

En contra: A pesar de hacer un cine impecable e inteligente es demasiado académico, su puesta en escena es sobria y no deja lugar a la menor innovación formal.

Los malos
Alguna vez enfants terribles, esos directores con gusto por el tema escabroso y la polémica, lo suficientemente malos para no dejar a nadie indiferente pero al mismo tiempo lo suficientemente cautelosos para no espantar a la audiencia:

Olivier Assayas
Irma Vep, Demonlover, Clean, L'Heure d'été.

A favor: Experimental e innovador, su puesta es escena es vertiginosa y con edición brusca. Tiene constantes temáticas como la globalización o el materialismo. Tiende no pocos nexos con Japón (estilística y afectivamente). Su última obra L'Heure d'été, diferente a todo lo realizado con anterioridad, abre las puertas a la posibilidad de una muy positiva evolución.

En contra: A veces hace filmes que solo el entiende, a veces pierde el rumbo. Demonlover pudo ser una maravilla pero después de la mitad se vuelve confusa e incoherente, aún así es un buen filme; Boarding Gate no corrió con la misma suerte, es un tropezón por decir lo menos.

François Ozon
Sitcom, Gouttes d'eau sur pierres brûlantes, 8 femmes, Swimming Pool.
A favor: Provocador y escandaloso, obsesionado con la sexualidad, incisivo y satírico. Lanzó a la fama como símbolo sexual a la guapa Ludivine Sagnier. A veces por morbo, otras por su calidad, la mayoría de sus filmes tienen buena recepción en taquilla. Se dió el lujo de juntar un elenco con las grandes divas del cine francés (para su 8 femmes) y salió bien librado (Deneuve, Ardant, Huppert, Béart, entre otras).
En contra: Paulatinamente se ha ido ablandando, perdiendo ese toque provocador e irreverente que permeaba sus primeras producciones. Coquetea cada vez más con la industria comercial.
 
Bruno Dumont
La vie de Jésus, L'humanité, Flanders.
A favor: Junto con Tarkovsky son los únicos directores en haber ganado dos veces el Grand Prix de Cannes. Considerado por muchos el heredero de Bresson, su cine es pausado y contemplativo, pero también violento y controversial.
En contra: A veces es demasiado artístico rayando en lo intelectualoide. Ha sido considerado dentro del nuevo extremismo francés, lo cual contradice en gran parte los ideales filosóficos y metafísicos de su maestro. Su desparpajo, crudeza e hiperrealismo ahuyentan muchas veces a la audiencia.

Los feos
Los ninguneados, los incomprendidos, a veces ni su mamá los entiende. El cine más experimental, la contracultura, muchas veces ignorados por la crítica y otras más, incluso, ni distribución comercial alcanzan, quedando destinados a oscuras muestras de cine:

Leos Carax
Boy Meets Girl, Mauvais Sang, Les Amants du Pont-Neuf, Pola X
A favor: Simple y llanamente es un genio de la lente, poético y simbólico, con una extraña obsesión por las relaciones tortuosas. Gusta de presentar a Denis Lavant en la mayoría de sus filmes a manera de alter ego. Innovador y experimental, tal vez el mejor de su generación.
En contra: Demasiado loco y extravagante, es el terror de los productores ya que mandó a varios a la bancarrota mientras filmaba Les Amants du Pont-Neuf, las leyendas urbanas cuentan que está vetado de por vida para filmar en Francia.

Philippe Grandrieux
Sombre, La vie nouvelle, Un lac
A favor: Radical y experimental, busca más la experiencia sensorial que la narrativa cinematográfica. Se ha hecho de un séquito de admiradores y sus tres filmes son considerados de culto. Incorpora diversas disciplinas artísticas dentro de su quehacer cinematográfico.
En contra: Demasiado radical y demasiado experimental. Sus filmes parecen extensiones de sus obras artísticas, díficiles de vender y empaquetar son de distribución muy limitada; prácticamente nadie ha visto Un lac.
 

Gaspar Noé
I Stand Alone, Irréversible, Enter the Void
A favor: Alcanzó celebridad internacional con la controversial Irréversible, su fascinación por la violencia extrema, el sexo explícito y la pornografía lo ha hecho muy polémico, pero recordemos que no hay publicidad mala. Tiende a crear nexos entre sus obras (el cortometraje Carne y sus dos primeros filmes); es muy innovador especialmente en el uso de iluminación, edición y musicalización.
En contra: Tardó siete años en estrenar su tercer largometraje, lo que originó que se desinflaran las espectativas. Al final la obra pasó sin pena ni gloria, siendo vapuleada por la crítica en Cannes. Casi nadie la ha visto aunque presuntamente la distribuidora IFC acaba de comprar los derechos para su distribución limitada.

...y las damas
Para no pecar de misógino y dar lugar a quien lugar merece a continuación las dos cineastas que podían lograr el cambio:

Claire Denis
Chocolat, Nénette et Boni, Beau travail, L'intrus, 35 rhums
A favor: Para muchos la cineasta que ha logrado reconciliar el lirismo del clásico cinema francés con las tendencias contemporáneas, Denis ha utilizado su formación y experiencia personal en el enriquecimiento de la narrativa y contenido de sus filmes, tiene un peculiar y reconocible estilo formal así como una envidiable cosecha de premios.
En contra: A pesar de la calidad de sus filmes sigue sin ser completamente reconocida fuera de su país, algunas de sus obras como Trouble Every Day fueron muy golpeadas por la crítica. Su intimismo e intelectualidad crean un aire de ambigüedad en muchas de sus historias.
 
Catherine Breillat
36 Fillette, Romance, Fat Girl, Anatomie de l'enfer
A favor: Cineasta y novelista destacada, tiene constantes temáticas como los problemas de las relaciones entre géneros y la sexualidad. A menudo utiliza puntos de vista complejos y filosóficos. Obras como Fat Girl han sido reconocidas a nivel internacional.
En contra: Sus filmes suelen ser muy violentos y explícitos, incluyendo sexo no simulado. Ha utilizado actores porno. Muchas de sus disertaciones filosóficas causan más risa que reflexión. Su filmografía es algo irregular.

lunes, 1 de febrero de 2010

E U

Visions Of Europe / Varios cineastas / Europa / 2004

La premisa es sencilla, 25 cortometrajes dirigidos por 25 cineastas europeos (cada uno representando a los 25 estados que componen la Unión Europea); tendrían un presupuesto limitado (el mismo para cada uno), una duración máxima de 5 minutos y la consigna de mostrar un instante de la realidad actual o futura de la supuestamente unificada Europa. Así en 2004 se concretó este experimento llamado Visions of Europe, contando con la interesante participación de directores consagrados junto con otros nóveles, y teniendo como bandera la plena libertad de expresión. Nombres como Christoffer Boe, Fatih Akin, Sharunas Bartas, Béla Tarr, Theo van Gogh, Peter Greenaway y Aki Kaurismäki redondearon la ecuación. Como era de esperarse el resultado es un tanto desigual, pasando de la bizarra experimentación a la mera descripción; con geniales momentos y un amplio espectro que nos permite ver una interesante fusión de ideas, conceptos y creatividad. Dentro de mis favoritos el elegante tributo que el lituano Bartas ofrece al Stalker de Tarkovski y el bellísimo y poético corto de Tarr sobre el desempleo y la crisis económica en los países de la Europa del este.
Children Lose Nothing / Sharunas Bartas / Lituania / 2004
Prologue / Béla Tarr / Hungría / 2004