miércoles, 14 de julio de 2010

viernes, 2 de julio de 2010

C A N I N O

Kynodontas / Yorgos Lanthimos / Grecia / 2009
Después de meses de quejarme amargamente de la pobreza cinematográfica que nos ha brindado este año, del cual solamente podríamos destacar un puño de filmes (que fácilmente se podrían contar con los dedos de una mano), me topé con una modesta cinta independiente de un país del que prácticamente no sabemos nada (cinematográficamente hablando, esto es) a excepción tal vez de los filmes de Theo Angelopoulos o de Costa Gavras. La obra en cuestión es Kynodontas dirigida por un novel publicista/director de teatro, cine y televisión, que incluso colaboró en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de su país en 2004. Con una larga cola de buenos comentarios/críticas, más una colección nada despreciable de premios y reconocimientos (entre ellos destaca el Prix Un Certain Regard del festival de Cannes de 2009), Dogtooth (su título oficial en inglés) se presenta como una obra provocadora, desgarradora, trágica, aunque no exenta de un mórbido sentido del humor y un velado trasfondo social. Lanthimos comentó que después de tener el guión y haber realizado el casting no tenía la menor idea del estilo visual del filme, pero confiaba que al cobrar vida la historia con los actores transformados en personajes y estando frente a la cámara, lo demás resultaría por añadidura. Así, la historia de una familia griega de clase privilegiada que vive aislada del mundo exterior, supeditada a estrictas y extravagantes reglas establecidas y monitoreadas por el pater familias, es presentada con una formalidad igual de estricta y caprichosa: severos encuadres (tan estrictos que pareciera que el personaje tiene que esforzarse en aparecer en ellos, comúnmente vemos cuerpos cortados, situaciones a medias o en off screen), una cámara que prácticamente carece de movimiento, iluminación pálida y fría que contrasta con el color vívido de la vegetación que los envuelve, carencia de música o banda sonora en la gran mayoría del filme (en varias escenas prescindimos hasta del sonido más básico, cuando en otras se resalta); las tomas son largas, especialmente las incómodas y las sexuales (que son bastante crudas y explícitas). 
El padre sobreprotector/manipulador que encierra a su familia en su gran casa de campo prohibiéndoles cualquier relación con el exterior, al grado de que los hijos (un hombre y dos mujeres) jamás han salido de ella, la madre que es cómplice y partícipe del aislamiento, la red de mentiras tramada para que todo al interior funcione perfectamente, las estrictas reglas, la "contaminación" inevitable del exterior, el despertar sexual, la curiosidad, la rebeldía, el asilamiento, el horror hacia adentro de la familia, son temas tratados con anterioridad por varios directores, recordemos a Arturo Ripstein (El Castillo de la Pureza, 1972), Michael Haneke, Pier Paolo Passolini o la ópera prima de François Ozon (Sitcom, 1998), destacando en el trabajo de Lanthimos la solvencia y factura técnica, así como el excelente trabajo de casting, con actuaciones que nos involucran desde el primer momento, haciéndonos cómplices de sus acciones, muchas de ellas ilógicas y absurdas que lejos de parecer ridículas nos esbosan los problemas físicos y sicológicos causados por su terrible emprisionamiento. Como puede suponerse el resultado es muy complejo y no para todo público, a veces puede sentirse un filme inocente y en segundos perverso, a veces preocupado y amoroso por sus personajes y al segundo cruel y mezquino. Un filme que invita a pensar, excavar, reflexionar una y otra vez, uno de esos complejos experimentos que odian la mayoría y disfrutan unos cuantos, como leí por ahí en una crítica de este filme: "No es una película para todo el publico, puede que no sea para nadie".

viernes, 2 de abril de 2010

De Costa a Costa #1

Letters from Fontainhas: Three Films by Pedro Costa / Pedro Costa / Portugal / 2010
Después de un par de filmes que empezaron a darlo a conocer fuera de su país, el portugués Pedro Costa tomó una arriesgada decisión, trasladar su narrativa a un empobrecido y marginal ghetto de Lisboa (Fontainhas) y contar su historia a través de sus habitantes, documentando a su vez, las etapas de su destrucción. Así sin al principio pretender ser una serie o trilogía, Costa se trasladó al barrio en cuestión, asignó roles casi reales a sus habitantes (actores amateurs todos ellos) y comenzó en 1997 la grabación del primero de estos filmes titulado Ossos. Casi diez años más tarde, con la presentación del último capítulo de la serie, Colossal Youth (2006) se cerraría este ciclo al cuál se le daría el nombre de Fontainhas Trilogy. Para cuando se estrenó esta película, desgraciadamente, el barrio ya era solamente una memoria.
Fontainhas y sus habitantes no serán facilmente olvidados gracias a la distintiva visión de Costa, y a las actuaciones de sus habitantes con roles que eran prácticamente variaciones de ellos mismos, como en el caso de Vanda Duarte, quien aparece en los tres filmes. The Criterion Collection compiló estos tres filmes junto con innumerables comentarios, entrevistas, documentales, cortometrajes, rarezas, extras y curiosidades para editar por primera vez en DVD para Norte América un lujoso box set con la calidad ya característica de la compañía. Aprovechando , y celebrando, esta novedad le dedico a Costa tres entradas, incluyendo en esta primera la transcripción de una entrevista que el auteur brindó a la revista Eye Weekly con motivo de este estreno.
Ossos, In Vanda's Room y Colossal Youth conforman lo que se la ha llamado su Trilogía Fontainhas. ¿Nos podría explicar esta asociación?
"No fué concebida como una trilogía. Antes de Ossos tuve una crisis artística que cuestionaba mi posición en el cine. Ese filme se originó por el descubrimiento de un vecindario muy particular en Lisboa, Fontainhas. Era un lugar casi secreto y aislado por lo que me tuve que preparar cuidadosamente. Yo estaba demasiado fascinado por la parte estética, lo que podría diferenciar a Ossos de los otros dos filmes. No es que no me guste, pero siento que no fué una buena decisión grabarlo en 35mm con un gran crew en la forma normal. Llevar al cine a ese lugar fué una buena idea, pero no hacerlo con los clichés convencionales."
¿Cómo fué recibida inicialmente esta recién descubierta nueva estética?
"Me tomó dos años después de Ossos encontrar una nueva estética que requería un alejamiento del sistema. Tuve una gran pelea con mi productor, que quería que hiciera otro Ossos, pero mayor. Esto era imposible para mí. Siete semanas no eran tiempo suficiente, y había mucho dinero. Es mentira que filmar sea muy caro. La clave es saber como gastar el dinero. Prácticamente se me había cortado el presupuesto, así que fuí y me hospedé en Fontainhas.
¿Solo?
Correcto. Fué una jugada política, económica y filosófica. Después de filmar Ossos, mi director de fotografía (Emmanuel Machuel) me dijo que había sido muy bueno trabajar juntos, pero que creía que ya no lo necesitaba. Recuerdo que en la premier de In Vanda's Room se acercó a mi, y me dijo, "Ves, estaba en lo correcto, ya no me necesitas." Esto me conmovió mucho."
¿Cómo influyó en la producción haber filmado en video digital?
"Fué muy diferente y ayudo muchó. Nunca creí que haciéndolo así terminaría con tal riqueza de color e iluminación. Pensé que estaba haciendo un pequeño documental y que en cierto momento tendría que regresar a los métodos tradicionales. Pero entonces ví que todo funcionaba e incluso era más orgánico. La edición final era algo que me asustaba mucho. Por eso filmé tanto, para tener el mínimo de miedo."
A primera vista, tus filmes parecen espontáneos, pero están hechos con una meticulosa y distintiva precisión. ¿Cómo mantienes el balance?
"Balance es la palabra correcta, porque tienes que encontrar un balance perfecto entre lo que está detrás de la lente y lo que está al frente. Entre el paisaje, las personas y tú. Este balance fué muy difícil de alcanzar debido al crew, al dinero, a la iluminación, a la presión y a los tiempos. Jean Renoir decía lo mismo cuando trabajaba en América. El pensaba que sus filmes americanos eran malos, y aunque no lo son para nada, tú puedes ver la diferencia. Yo tuve que encontrar este balance, así que me tomé mi tiempo y busqué el mejor método para hacerlo."
¿Ves tu trabajo como una mezcla de estudio sociológico con filme narrativo?
"Digamos que es un momento especial donde lo que es real o falso no importa. Tú tienes que ser veraz de otra forma. La relación entre la gente tiene que ser real. Yo puedo decirte muchas cosas que decía Vanda y no eran ciertas. Pero nunca diré cuales o cuando. El retenerlas me divierte."
¿Cómo juega esto con tu audiencia?
"Cada que muestro In Vanda´s Room en festivales de documentales, la gente se enfurece. He tenido sesiones de preguntas y respuestas bastante agresivas. El argumento siempre es, "No puedes hacer esto en un documental. Es muy vago, muy poético." Esa mentalidad me aburre de muerte."
Es común que tus filmes rechazen la dramatización. Esto se nota en Ossos y es muy evidente en sus obras posteriores, que de alguna manera se sienten más independientes, más privadas.
"Vanda se trata de tomar algo privado y volverlo una cosa pública. Ya se ha hecho antes. Warhol, Bergman y muchos artistas lo hicieron. Sin embargo, Vanda también es especial de cierta manera. Este tipo de sufrimiento, mostrado así, era prototípico, no se había hecho público antes. Yo nunca podría hacer una película como Vanda de nuevo. Incluso si se siente inteligente o artística, les puedo asegurar que se hizo con sangre y lágrimas. Es mi personalidad y la personalidad de Vanda."
Como pionero en la adopción del video digital, ¿usted cree que el acto de filmar se está volviendo obsoleto o que depende de la producción?
Ahora edito con Avid y Final Cut, pero es exactamente lo mismo. Mi metodología no ha cambiado. Me acerco con la misma actitud respetuosa. No se trata de si las máquinas son frías. Se trata del cerebro y el corazón detrás de la máquina. Para mí, una pequeña cámara digital es tan seria como una grande de 35mm como las que usaba antes. No creo que exista un lenguage específico para video o para cine."
Es interesante que cada vez más cineastas estén utizando el video digital por propósitos artísticos, como Abbas Kiarostami y David Lynch.
"Es fabuloso que Lynch lo haya encontrado. Pero cuando se sube a su avión y dice las cosas que declara, hay muchas mentiras. El es un tipo sincero, no lo dudo, pero esta cuestión de la libertad que le brinda o le brindará el video digital es desconcertante. Kiarostami es un poco diferente por que él no ha cambiado. Como yo, el siempre ha preferido estar solo y ser privado con sus personajes. Hay algo ridículo acerca del equipo de producción de un filme; es un circo, en mal sentido. Tú pierdes mucho propósito, razón y objetividad. Roberto Rossellini fué el primero en darnos algo de la esfera privada de la sensibilidad humana. Sus películas fueron un secreto compartido."
Por Neil Karassik April 01, 2010 (Traducción Jorge Hache)

miércoles, 24 de marzo de 2010

avide à dollars

Avida / Delépine & Kervern / Francia / 2005
En 1939 André Breton bautizó a Salvador Dalí con el sobrenombre de Avida Dollars, un apelativo con doble sentido que no solamente era anagrama de su nombre sino fonéticamente similar a la frase en francés avide à dollars, que criticaba de forma ácida su pasión por el dinero. Sesentayseis años más tarde esta anécdota sirvió como pretexto para nombrar a un extraño ser en la filmografía gala, un bizarro y surrealista filme de comedia dirigido por los comediantes y directores Benoît Delépine y Gustave Kervern, que no solamente tomaría elementos del dadaísmo de la època de Dalí, sino del cine de Francisco Arrabal (quien hace un cameo en la película), del teatro de Samuel Beckett, los filmes de Jaques Tatí (tal vez el más grande comediante francés de todas las épocas) e incluso del más ácido Monty Python.
Avida (Francia, 2005) es una dinámica sucesión de sketches en blanco y negro mediante encuadres estáticos que forman un tablero de situaciones absurdas, irónicas y ácidas. En cuanto a su estructura narrativa podría considerarse un pariente del cine del sueco Roy Andersson (You, the Living, Songs From the Second Floor) pero en este caso se prescinde de la reflexión o el simbolismo. La fragmentación del conjunto de viñetas crea una narrativa inconexa y esquizofrénica que evidencía el carácter subversivo y anárquico del filme (una oposición total a la narrativa convencional). Un extraño y disfrutable experimento, ni más ni menos.

Estambul not Constantinopla

Turquía no solamente es ese vecino incómodo de Europa que le ha causado severos problemas migratorios o ese país exótico que aparece de vez en vez en filmes de aventuras hollywoodenses. También es cuna de una riquísima cultura ancestral y por que no, de una estirpe de cineastas que combinando temas como su cultura, los problemas migratorios o la complejidad de la existencia humana empiezan a ganarse un lugar entre los grandes nombres de la cinematografía actual. Tal vez el más conocido sea Fatih Akin, quién afincado en Alemania, ha creado un par de entrañables joyas cinematográficas. Poco menos difundidos pero no menos talentosos podemos mencionar a Yesim Ustaoglu (cineasta con un fuerte sabor bressoniano), Ozcan Alper, Reha Erdem y Nuri Bilge Ceylan. Este último de profesión fotógrafo que ha sabido utilizar su formación artística en sus filmes. Actores amateurs (amigos, familiares, incluso su esposa y él), bajísimos presupuestos, cámara digital en mano que escudriña al personaje (muchas veces sin enfocarse directamente a su rostro) y un énfasis en el desarrollo de los personajes desde un punto de vista existencialista, metafísico y porque no, poético son algunas de sus constantes. Su tercer filme Clouds of May (Mayis Sikintisi) ya daba cuenta de una madurez formal y un estilo narrativo que consolidaría con Distant (Uzak) tal vez una de sus obras más logradas. Three Monkeys (Üç Maymun) último filme en su haber lo corroboraría como una de las voces más importantes del cine euroasiático y le valdría un cúmulo de premios importantes así como una nomiación al Óscar en 2008 en el rubro de mejor película extranjera.
Üç Maymun / Nuri Bilge Ceylan / Turquía / 2008

La mano de Dios

En 1987 el cineasta francés Maurice Pialat (1925-2003) ganó la Palme d'Or del festival de Cannes por su película Under the Sun of Satan (Sous le soleil de Satan), recibiendo un sonoro abucheo de gran parte de la audiencia ahí reunida. La razón era muy simple, la muy superior Wings of Desire (Der Himmel über Berlin) de Wim Wenders era la amplia favorita. Sin buscar menospreciar este filme de Pialat (que en teoría tuvo una obra más interesante e incluso consistente que Wenders) la realidad es que no tenía mucho que hacer en la contienda. Pialat subió orgulloso al estrado, y levantando su puño en alto dejo un ambigüo mensaje a los ahí reunidos, ¿sería un gracias a Dios o un fuck the critics?

martes, 23 de febrero de 2010

10 X 10 X 10

Revolución / Varios / México / 2010
Una ecuación más, 10 x 10 x 10 = 100. 10 directores x 10 cortometrajes x 10 minutos de duración cada uno todo esto para conmemorar el centenario de la revolución mexicana. Una productora privada (Canana Films) y una gubernamental (Imcine) convocaron a la crema y nata del cine de vanguardia mexicano para de forma libre y por que no, crítica, dar cuenta de un hecho histórico y su impacto y trascendencia en nuestros días. Así autores talentosos como Carlos Reygadas, Amat Escalante o Gerardo Naranjo juntaron fuerzas para narrar historias, episodios o reflexiones ambientadas en diferentes épocas y con diferentes estilos cinematográficos. Recién estrenada en la sección no oficial de la Berlinale, y próxima a estrenarse en nuestro país (esperemos) este proyecto abre la posibilidad de una apertura tanto artística como ideológica en nuestra cinematografía.

lunes, 22 de febrero de 2010

H A M B R E

Hunger / Steve McQueen/Inglaterra/2008

Hunger: En el umbral
Por Chris Darke (Traducción por Jorge Hache)
El debut fílmico del artista británico Steve McQueen, Hunger, dramatiza las últimas semanas de vida del comandante del ejército republicano irlandés (IRA por sus siglas en inglés) Bobby Sands y su muerte por huelga de hambre, a la edad de veintisiete años, en 1981. Combinando un intenso control formal con brutalidad extrema, el filme introduce sin compromisos al espectador en los corredores y celdas de la famosa prisión Maze en Irlanda del Norte (también conocida como los H-Blocks), que figurara en la mira pública por la huelga de hambre suscitada por el conflicto armado entre el gobierno británico y el IRA. McQueen ha comentado en varias entrevistas sobre la forma en que las imágenes de Sands y los demás prisioneros quedaron grabadas en su mente desde que las vio por primera vez en Londres, teniendo solamente once años de edad. Siendo solo algunos años mayor que McQueen (quién nació en 1968), puedo confirmar que no estaba solo al ser marcado por esas imágenes: hombres envueltos en sábanas, los ojos clavados en adustos y cadavéricos rostros enmarcados por mechas de cabello opaco, una ascética presencia que de forma involuntaria nos remitía a la figura de Jesucristo, y que obviamente serían inolvidables para un niño de esa época. Se nos dijo que eran “terroristas” y “criminales”, y este hecho político es el corazón de los eventos que Hunger, de forma sumamente visceral, recrea.
La guerra colonial entre Inglaterra e Irlanda ha recibido a lo largo de los años numerosos tratamientos cinematográficos, partiendo de biopics épicos como el Michael Collins de Neil Jordan (1996) hasta filmes sobre asuntos específicos, como el Bloody Sunday de Paul Greengrass (2002). Ken Loach realizo tres filmes con este tema, dos ambientados en sus orígenes a principios del siglo XX, Days of Hope (1975) y The Wind that Shakes the Barley (2006), y uno en el decisivo periodo de los ochentas, Hidden Agenda (1990). Por lo menos un par de otros filmes han lidiado con el tema de las huelgas de hambre – de Terry George, Some Mother’s Son (1996) y de Les Blair, H3 (2001) – pero Hunger es el que conserva una apuesta mas apegada a la historia real. La estética de McQueen es a la vez abstracta y altamente concentrada, creando una película sumamente artística pero al mismo tiempo con una incendiaria carga política en su corazón. En su rigor formal, el trabajo para TV Elephant (1989) de Alan Clarke, un silente y brutal catálogo de asesinatos paramilitares, es tal vez el único trabajo que se le compara (esta obra también inspiró el filme de 2003 de Gus Van Sant del mismo nombre).
El guión de Hunger, firmado por el escritor teatral Enda Walsh, solo sugiere el amplio contexto político, así que no esta de más plantear un marco histórico. Las huelgas de hambre fueron el culmen de una serie de protestas escaladas que comenzaron en 1976 como respuesta a la rescisión de la “categoría especial de prisioneros republicanos”, esto significaba que los prisioneros de guerra ya no tendrían privilegios políticos sino serían tratados como criminales regulares. Antes de que Sands (Michael Fassbender) aparece en el filme, los actos que llevaron a la huelga de hambre son esbozados por otros prisioneros. Un nuevo recluso, Davey Gillen (Brian Milligan), es obligado por los guardias a desnudarse, se le da una sábana, y se le encarcela en una celda que previamente los otros prisioneros habían cubierto con heces fecales – el filme con esto señala la protesta de “sábanas” (los prisioneros republicanos demandaban el derecho de no usar ropa en prisión) y la de no “aseo”, en la cual, como protesta por los ataques a los presos durante la etapa de “vaciado manual” (deshacerse de sus desechos fisiológicos por las mañanas), los reos se rehusaban a bañarse y embarraban sus celdas con excremento.
Habiendo sido introducidos de golpe al sistema penitenciario, el espectador se enfrenta a la crudeza de los H-Blocks, donde las golpizas y torturas eran rutina. Con excepción de un prólogo en el cual un guardia de la prisión, Raymond Lohan (Stuart Graham), se prepara para ir a casa – lavando sus ensangrentados nudillos y revisando su carro para que no tenga explosivos – y una escena mas adelante en la cual un hombre del IRA lo ejecuta, el mundo afuera de la prisión rara vez se interpone al mostrado dentro del penal, escenario focal del filme. Y a pesar de los fuertes tintes políticos del filme, la secuencia inicial es una mirada comprensiva al “otro lado” mostrando cierta imparcialidad, y expresando la intención de no señalar héroes o demonios, como nos presentarán subsecuentes secuencias en las que un policía llora traumatizado por las golpizas que él y sus compañeros le dan a los desnudos prisioneros. Pero el prólogo también puede ser leído por su concepción espacial: el mundo de afuera es visto como la antesala de la prisión, con el encarcelamiento como una metáfora a la ocupación. Durante el primer tercio del filme, McQueen detalla las escuálidas condiciones de los reos y sus dolorosos intentos para burlar a sus captores: por ejemplo, convirtiendo la comida sobrante en tiras de papilla moldeable, que utilizan para canalizar la orina en los pasillos de la cárcel. Los prisioneros y sus seres queridos empleaban cualquier orificio corporal para intercambiar mensajes y dispositivos de comunicación, volviendo la intimidad de las visitas en una orgía de intercambios subrepticios. Una escena en particular sobresale. Un guardia de la prisión vistiendo ropa especial entra a una celda para limpiarla y es confrontado por una imagen extraordinaria: un espiral manchado de mierda cubre toda la pared. McQueen encuadra esta desagradable visión como a una abyecta obra de arte, que no solamente expresa la desafiante conducta de los prisioneros, sino también afirma la formación artística del cineasta.
Uno de los miembros avanzados de la generación YBA (Young British Artists), que tomaría fama en los noventas (y cuya fusión de trabajo conceptual y autopromoción les ayudaría a tener mas columnas en los diarios que trabajos notables), McQueen ha sido honrado con el prestigioso Turner Prize, en 1999, y con la representación de Inglaterra en la Bienal de Venecia, en 2009. Su ingreso al cine fue por medio de sus minimalistas piezas de imágenes en movimiento que le valdrían fama, como su trabajo silente y en blanco y negro Deadpan (1997), una recreación de Buster Keaton en la cual una casa colapsa alrededor del artista impasivo. En este y otros trabajos experimentales, como Bear (1993) y Drumroll (1998), McQueen deliberadamente evita lidiar con la narrativa, produciendo filmes para el contexto auto referencial de una galería de arte contemporáneo. Así mientras varios de sus más conocidos colegas, como Damien Hirst, Tracey Emin, y Sam Taylor-Wood, han incursionado en el video y el filme, McQueen es el primero en entrar de lleno a la narrativa en la pantalla grande, y lo ha hecho con sorprendente confianza en Hunger. También, al utilizar un tema con la gran carga política de las huelgas de hambre irlandesas, se deslinda de los demás artistas conceptuales ingleses, los cuales en general producen obras sin urgencias socio-políticas.
El momento mas intensamente politico del filme es también su pieza clave: una conversación entre Sands y un sacerdote católico (Liam Cunningham). La escena, de veintitrés minutos de duración gran parte de los cuales fue filmada en una sola toma, muestra la confrontación entre los dos hombres, que mientras comparten cigarrillos, debaten la moralidad del curso suicida que Sands está a punto de emprender. Como si fuera un homenaje a escenas similares en los filmes de Loach, The Wind that Shakes the Barley y Land and Freedom (sobre la Guerra Civil Española), esta jugosa sesión de dialéctica nos lleva desde su fragmentaria descripción de los detalles hasta al establecimiento de Sands como figura central del film y de la lucha republicana.
El sacerdote lo reprende diciendo “quieres escribir tu nombre en letras grandes en los libros de historia”, urgiendo con esto una negociación con las autoridades y acusándolo de una perdida de la valoración de la vida humana. Sands responde de forma oblicua, relacionando su sentido de liderazgo con una anécdota de su infancia, cuando, al correr por el campo con otros chicos, encontraron a un potrillo herido, siendo el único capaz de liberar a la criatura de su dolor. Mientras estuvo en prisión, escribió poesía y artículos periodísticos, mostrándose como un individuo inteligente y comprometido, auto descrito como un “teórico político” que se considera un soldado por sobre todas las cosas. La anécdota regresa como un flashback en el tercio final de la película, mientras Sands se está marchitando. Esta parte es una difícil representación de los hechos que cobraron su vida junto con la de otros nueve huelguistas. Fassbender perdió mucho peso para ser convincente durante las ultimas etapas en la vida de Sands, así mientras su delgadez se suma a la atmósfera sombría y silenciosa, sus recuerdos de infancia en el campo aparecen en la forma de pájaros volando y circulando el cielo, como anunciando la salida de su alma. Esas visuales tan poéticas y trascendentales, sin duda, representan el acto de escapatoria más inimaginable y definitivo, jamás visto en una película sobre sistemas penitenciarios.
En el diario secreto que guardó durante los primeros diecisiete días de su huelga de hambre que duró sesenta y seis, Sands escribió, “estoy parado en el umbral de otro mundo tembloroso”. Hunger nos lleva a ese umbral para mirar con horror su tránsito a ese otro mundo. Pero él y sus colegas también colaboraron a la creación de una nueva realidad política. Durante su huelga, Sands fue electo en el parlamento británico, y aunque el gobierno de Margaret Tatcher se negó a satisfacer las demandas de los presos (provocando la indignación internacional), la huelga de hambre radicalizó las políticas nacionales y permitió que el Sinn Féin, fracción política del IRA, se volviera un partido popular, demostrando que los republicanos de hecho sí tenían un mandato popular, y preparando el camino para el proceso de paz que culminaría con el tratado de Belfast en 1998.
Hunger fue recibida con gran entusiasmo por la critica especializada, ganando varios premios importantes, incluyendo la prestigiosa Caméra d’Or en el festival de Cannes de 2008. Su recepción por la prensa británica fue casi unánime, lo cual fue sorprendente, teniendo en cuenta que deja pocas dudas sobre la orientación política de McQueen, a pesar de que evita idealizar a su protagonista. El director también fue cauteloso en declarar en entrevistas que el no veía a su film como político (que por supuesto lo es) sino como una obra que muestra las presiones ejercidas sobre los individuos por las situaciones políticas de los gobiernos. Mediante una combinación de poder visceral y convicción formal, el filme logra su objetivo de introducir al espectador en las celdas junto a los reos. Y aunque Hunger narra un momento especifico en la historia anglo-irlandesa, sus imágenes de encarcelamiento y tortura no pueden dejar de recordarnos ejemplos contemporáneos como Abu Ghraib y Guantanamo Bay – lo cual crea una mayor resonancia gracias a la ligera contextualización de los eventos que presenta. Por su furia hacia la tortura y el encarcelamiento político, Hunger es tanto un filme histórico como un manifiesto contemporáneo.
Chris Darke es un escritor y critico londinense. Su trabajo ha aparecido en Film Comment, Sight & Sound, Trafic, y The Independent. También es autor de Light Readings: Film Criticism and Screen Arts, una monografía del Alphaville de Godard, y Cannes: Inside the World’s Premier Film Festival. También ocasionalmente ha dirigido trabajos como un documental corto sobre Chris Marker para la edición de Criterion Collection de La Jetée y Sans Soleil.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Cinéma français

A Francia se le adjudica la paternidad del cine, siendo el 28 de diciembre de 1895 con L'Arrivée d'un train en gare de La Ciotat la fecha oficial del nacimiento de este. A partir de aquel trabajo descriptivo y naturalista de los Hermanos Lumière la cinematografía francesa tomó distancia de lo realizado en otros lares y se convirtió en una potencia artística y creativa que arrojó a grandes realizadores como el influencial Georges Méliès con su Le Voyage dans la Lune, innovando de forma por demás creativa en el género de la ciencia ficción, el montaje y la narrativa de su tiempo, o el genial Jean Renoir, cuyas obras La Grande Illusion y La Règle du Jeu están consideradas entre los filmes franceses más importantes de todos los tiempos. Con los años el país galo pareció dormirse en sus laureles, para despertar en los 50's con nuevos bríos gracias al llamado Nouvelle Vague, un movimiento lúdico y experimental conformado principalmente por jóvenes críticos de cine con el común denominador de querer revitalizar la adormecida industria francesa. Así surgirían grandes cineastas como Jean-Luc Godard, Éric Rohmer, François Truffaut, Jacques RivetteClaude Chabrol que se encargarían de crear un clima de renacimiento creativo en todo el país además de incentivar a otros contemporáneos como Jean-Pierre Melville, Robert Bresson, Chris Marker, Alain Resnais, y Agnès Varda en lo que tal vez fuera el período más importante y fructífero en la historia del cine mundial.
A 50 años aproximadamente de este movimiento parece que un proceso cíclico ha dado la vuelta de nuevo. El cine francés luce adormilado y envejecido otra vez, pidiento a gritos un golpe de frescura. Ya lo percibimos en el festival de Cannes, máximo evento cinematográfico del país y  otrora medio de lucimiento y auto-ensalzamiento, donde los cineastas asiáticos y africanos crean una cinematografía cada vez más propositiva e interesante, donde el cine latinoaméricano está encontrando su voz, y donde otras latitudes como los países nórdicos o los integrantes del extinto bloque socialista siguen su ascenso como potencias mundiales en obras artísticas y experimentales. Por esto me viene a la mente la idea de revisitar a los cineastas franceses más importantes e interesantes de la actualidad y tratar de imaginar cual de ellos podría tener estas características mesiánicas para renovar e inyectarle vigor a la industria francesa, una nouvelle vague 2.0 digamos.
Así, y fusilándome uno de los títulos más importantes de la filmografía de Sergio Leone, analizaremos a "los buenos, los malos y los feos" del cine francés actual.

Los buenos
Aquellos que sin necesidad de provocaciones, controversias o complicadas y experimentales narrativas, han realizado un cine que agrada tanto a la feroz crítica como a los públicos más comerciales:

Jean-Pierre Jeunet
Delicatessen, La Cité des enfants perdus, Le fabuleux destin d’Amélie Poulain.

A favor: Director innovador y teatral, que lo mismo sorprende con sus interesantes ambientaciones y puestas en escena que manipula sentimientos con sus bizarros y teatrales personajes. Con Amélie alcanzó fama mundial, además ya paso por la industria de Hollywood.

En contra: Tal vez la peor decisión de su vida es haberse separado de Marc Caro con el cuál hizo dupla en sus primeros y más interesantes filmes. Su última obra Micmacs à tire-larigot es un supuesto regreso a sus inicios, pero según la crítica, es más condescendiente y menos incisivo, además se extraña el toque negro de su anterior colaborador.

Arnaud Desplechin
Comment je me suis disputé... (ma vie sexuelle), Rois et reine, Un conte de Noël.

A favor: Incisivo y perfeccionista, tiene un ojo clínico para expresar relaciones interpersonales, en especial complicados vínculos familiares y de pareja. Suele rodearse de una importante élite de actores franceses, Catherine Deneuve, Mathieu Amalric, Emmanuelle Devos, Marianne Dénicourt, entre otros, que además de ser sus amigos participan constantemente en sus filmes.

En contra: Alabado por muchos pero odiado por otros, es manipulador y a veces sobrevaluado. Sus constantes fílmicas pueden caer en la repetición y en la auto parodia.

Jacques Audiard
Sur mes lèvres, De battre mon cœur s'est arrêté, A Prophet.

A favor: Sus tres últimas películas han cosechado decenas de premios, la última incluso dejó bien parado al país y felices a los críticos con su Grand Prix en Cannes. Su cine gusta por igual a propios que a extraños.

En contra: A pesar de hacer un cine impecable e inteligente es demasiado académico, su puesta en escena es sobria y no deja lugar a la menor innovación formal.

Los malos
Alguna vez enfants terribles, esos directores con gusto por el tema escabroso y la polémica, lo suficientemente malos para no dejar a nadie indiferente pero al mismo tiempo lo suficientemente cautelosos para no espantar a la audiencia:

Olivier Assayas
Irma Vep, Demonlover, Clean, L'Heure d'été.

A favor: Experimental e innovador, su puesta es escena es vertiginosa y con edición brusca. Tiene constantes temáticas como la globalización o el materialismo. Tiende no pocos nexos con Japón (estilística y afectivamente). Su última obra L'Heure d'été, diferente a todo lo realizado con anterioridad, abre las puertas a la posibilidad de una muy positiva evolución.

En contra: A veces hace filmes que solo el entiende, a veces pierde el rumbo. Demonlover pudo ser una maravilla pero después de la mitad se vuelve confusa e incoherente, aún así es un buen filme; Boarding Gate no corrió con la misma suerte, es un tropezón por decir lo menos.

François Ozon
Sitcom, Gouttes d'eau sur pierres brûlantes, 8 femmes, Swimming Pool.
A favor: Provocador y escandaloso, obsesionado con la sexualidad, incisivo y satírico. Lanzó a la fama como símbolo sexual a la guapa Ludivine Sagnier. A veces por morbo, otras por su calidad, la mayoría de sus filmes tienen buena recepción en taquilla. Se dió el lujo de juntar un elenco con las grandes divas del cine francés (para su 8 femmes) y salió bien librado (Deneuve, Ardant, Huppert, Béart, entre otras).
En contra: Paulatinamente se ha ido ablandando, perdiendo ese toque provocador e irreverente que permeaba sus primeras producciones. Coquetea cada vez más con la industria comercial.
 
Bruno Dumont
La vie de Jésus, L'humanité, Flanders.
A favor: Junto con Tarkovsky son los únicos directores en haber ganado dos veces el Grand Prix de Cannes. Considerado por muchos el heredero de Bresson, su cine es pausado y contemplativo, pero también violento y controversial.
En contra: A veces es demasiado artístico rayando en lo intelectualoide. Ha sido considerado dentro del nuevo extremismo francés, lo cual contradice en gran parte los ideales filosóficos y metafísicos de su maestro. Su desparpajo, crudeza e hiperrealismo ahuyentan muchas veces a la audiencia.

Los feos
Los ninguneados, los incomprendidos, a veces ni su mamá los entiende. El cine más experimental, la contracultura, muchas veces ignorados por la crítica y otras más, incluso, ni distribución comercial alcanzan, quedando destinados a oscuras muestras de cine:

Leos Carax
Boy Meets Girl, Mauvais Sang, Les Amants du Pont-Neuf, Pola X
A favor: Simple y llanamente es un genio de la lente, poético y simbólico, con una extraña obsesión por las relaciones tortuosas. Gusta de presentar a Denis Lavant en la mayoría de sus filmes a manera de alter ego. Innovador y experimental, tal vez el mejor de su generación.
En contra: Demasiado loco y extravagante, es el terror de los productores ya que mandó a varios a la bancarrota mientras filmaba Les Amants du Pont-Neuf, las leyendas urbanas cuentan que está vetado de por vida para filmar en Francia.

Philippe Grandrieux
Sombre, La vie nouvelle, Un lac
A favor: Radical y experimental, busca más la experiencia sensorial que la narrativa cinematográfica. Se ha hecho de un séquito de admiradores y sus tres filmes son considerados de culto. Incorpora diversas disciplinas artísticas dentro de su quehacer cinematográfico.
En contra: Demasiado radical y demasiado experimental. Sus filmes parecen extensiones de sus obras artísticas, díficiles de vender y empaquetar son de distribución muy limitada; prácticamente nadie ha visto Un lac.
 

Gaspar Noé
I Stand Alone, Irréversible, Enter the Void
A favor: Alcanzó celebridad internacional con la controversial Irréversible, su fascinación por la violencia extrema, el sexo explícito y la pornografía lo ha hecho muy polémico, pero recordemos que no hay publicidad mala. Tiende a crear nexos entre sus obras (el cortometraje Carne y sus dos primeros filmes); es muy innovador especialmente en el uso de iluminación, edición y musicalización.
En contra: Tardó siete años en estrenar su tercer largometraje, lo que originó que se desinflaran las espectativas. Al final la obra pasó sin pena ni gloria, siendo vapuleada por la crítica en Cannes. Casi nadie la ha visto aunque presuntamente la distribuidora IFC acaba de comprar los derechos para su distribución limitada.

...y las damas
Para no pecar de misógino y dar lugar a quien lugar merece a continuación las dos cineastas que podían lograr el cambio:

Claire Denis
Chocolat, Nénette et Boni, Beau travail, L'intrus, 35 rhums
A favor: Para muchos la cineasta que ha logrado reconciliar el lirismo del clásico cinema francés con las tendencias contemporáneas, Denis ha utilizado su formación y experiencia personal en el enriquecimiento de la narrativa y contenido de sus filmes, tiene un peculiar y reconocible estilo formal así como una envidiable cosecha de premios.
En contra: A pesar de la calidad de sus filmes sigue sin ser completamente reconocida fuera de su país, algunas de sus obras como Trouble Every Day fueron muy golpeadas por la crítica. Su intimismo e intelectualidad crean un aire de ambigüedad en muchas de sus historias.
 
Catherine Breillat
36 Fillette, Romance, Fat Girl, Anatomie de l'enfer
A favor: Cineasta y novelista destacada, tiene constantes temáticas como los problemas de las relaciones entre géneros y la sexualidad. A menudo utiliza puntos de vista complejos y filosóficos. Obras como Fat Girl han sido reconocidas a nivel internacional.
En contra: Sus filmes suelen ser muy violentos y explícitos, incluyendo sexo no simulado. Ha utilizado actores porno. Muchas de sus disertaciones filosóficas causan más risa que reflexión. Su filmografía es algo irregular.

lunes, 1 de febrero de 2010

E U

Visions Of Europe / Varios cineastas / Europa / 2004

La premisa es sencilla, 25 cortometrajes dirigidos por 25 cineastas europeos (cada uno representando a los 25 estados que componen la Unión Europea); tendrían un presupuesto limitado (el mismo para cada uno), una duración máxima de 5 minutos y la consigna de mostrar un instante de la realidad actual o futura de la supuestamente unificada Europa. Así en 2004 se concretó este experimento llamado Visions of Europe, contando con la interesante participación de directores consagrados junto con otros nóveles, y teniendo como bandera la plena libertad de expresión. Nombres como Christoffer Boe, Fatih Akin, Sharunas Bartas, Béla Tarr, Theo van Gogh, Peter Greenaway y Aki Kaurismäki redondearon la ecuación. Como era de esperarse el resultado es un tanto desigual, pasando de la bizarra experimentación a la mera descripción; con geniales momentos y un amplio espectro que nos permite ver una interesante fusión de ideas, conceptos y creatividad. Dentro de mis favoritos el elegante tributo que el lituano Bartas ofrece al Stalker de Tarkovski y el bellísimo y poético corto de Tarr sobre el desempleo y la crisis económica en los países de la Europa del este.
Children Lose Nothing / Sharunas Bartas / Lituania / 2004
Prologue / Béla Tarr / Hungría / 2004

martes, 12 de enero de 2010

Listmania

Con el final de la primera década del siglo abundan a diestra y siniestra listas de lo mejor o lo más sobresaliente en diversos ámbitos. A continuación, y para no quedarme atrás en tan pedante pero divertida tarea, enumeraré de forma aleatoria y sin ningún orden de preferencia, la lista de los cineastas que a mi parecer, destacaron no por una película en particular, sino por el conjunto de obra que editaron en este período.

1. Michael Haneke.
Con obras como Code Inconnu (2000), La Pianiste (2001), Le Temps du Loup (2003), Caché (2005), Funny Games Us (2007) y Das Weiße Band (2009), varios premios de Cannes (Palme d'Or en 2009, Grand Prix du Jury, Best Actor y Best Actress en 2001 y Best Director en 2005), una infinidad de premios en otros festivales, y un creciente número de seguidores por toda el orbe, la década pasada fué sin duda crucial para Haneke, quien discretamente se coló a las grandes ligas y ahora es un nombre obligado en las listas de los cineastas mas influenciales de las últimas décadas.

2. Jacques Audiard.
Este guionista francés convertido en director en 1994, sorprendió al mundo en 2003 con Sur mes lèvres, su tercera película que le ganara críticas favorables por doquier y una amplia cosecha de premios; dos años más tarde De battre mon cœur s'est arrêté ganó ocho premios César y colocó su nombre dentro de los grandes directores franceses de su generación, su última película A Prophet (2009) ganaría su primer Grand Prix en Cannes convirtiéndola en la representante de Francia para los próximos Academy Awards.

3. Fatih Akin.
Alemán de origen turco, Akin ha vivido en carne propia el fenómeno de la inmigración, tema recurrente en su interesante filmografía. En 2000 edita Im Juli, comedia de enredos cruza de roadmovie y aventura psicodélica/alucinógena que revitaliza el género y presenta bajo una distinta luz la relación entre Alemania y Turquía. Sería hasta 2004 con Gegen die Wand (un depresivo drama sobre el peso de las costumbres, la pérdida de las ganas de vivir y las sopresas que depara el destino) que Akin se convirtiera en una revelación a nivel mundial y empezara una ascendente carrera que incluye filmes como el documental Crossing the Bridge: The sound of Istanbul  y Auf der anderen Seite, esta última teniendo una cálida acogida en Cannes ganando el premio al mejor guión.

4. Darren Aronofsky.
Este norteamericano empezó la década con el pie derecho, su Requiem for a Dream casi inmediatamente se convirtió en película de culto, en plática obligada de propios y extraños, y lo catapultó al estrellato. Justo cuando todos esperaban que su siguiente filme fuera una continuación estética/temática o una estrepitosa caída (rumores de nuevas versiones de Batman y Robocop aparecieron por doquier) Aronofsky edito una controversial e incomprendida fábula metafísica llamada The Fountain, que aunque contaba con fuertes actuaciones, impresionantes visuales y una sólida banda sonora, no termino de gustar y parecía que era el fin de este niño-promesa. De forma sorprendente, da un giro a su carrera y con The Wrestler, una realista historia filmada como documental sobre un luchador retirado demostró su versatilidad y una prometedora carrera.

5. Pedro Almodóvar.
Considerado por muchos el mejor director español de la actualidad, Almodóvar se caracterizó por sus irreverentes comedias, centradas en personajes femeninos, con un colorido apabullante y buen ojo para el detalle. Al término de la década de los ochenta su estilo empezó a girar hacia del drama, conservando su tono polémico e incendiario. Para finales del siglo pasado editaría Todo sobre mi madre (1999), para muchos su obra maestra, en la cuál continuaría con sus obsesiones pero mostrandose como un ser más maduro y substancial. Este sería el inicio de una nueva etapa con filmes mas serios en temática y alejados cada vez más del tono de comedia que permeaba sus anteriores producciones. Hable con ella (2002), La mala educación (2004), Volver (2006) y su homenaje al cine Abrazos Rotos (2009) dan cuenta de esta madurez del talentoso manchego.

6. Pedro Costa.
Independiente y experimental, el portugués Costa ha desarrollado un estilo basado en la contemplación y la paciencia, en el que muchas veces importan más los sentimientos que producen las imágenes en el espectador que lo que realmente estamos viendo en pantalla, un cine de experiencias pues. Sus filmes desprovistos de cualquier artilugio o efectismo narran en su mayoría la vida de personas marginales, con vidas desesperadas y vacías. Entre sus obras destacan el hiperrealismo de No quarto da Vanda (2000) en el que incluso sus amateurs actores representan escenas de su vida diaria, el interesante documental Où gît votre sourire enfoui? (2001) y la maravillosa Juventude em Marcha (2006), tal vez uno de los mejores ejemplos de la utilización de cámaras digitales en el cine junto con el Inland Empire de Lynch.

7. Tsai Ming-Liang.
El cine chino tiene tres vertientes principales, de acuerdo a la región donde se realiza: el cine de Hong Kong, el Chino y el de Taiwán; siendo el primero de corte más comercial, el segundo fuertemente golpeado por la censura y el último tal vez el más libre y desenfadado. Dentro del cine realizado en Taiwán podemos encontrar constantes temáticas que reflejan los problemas  y cambios sociales suscitados en la isla, especialmente en los filmes de los últimos veinte años dentro de la llamada nueva ola, de la que destacan Edward Yang, Hou Hsiao-Hsien y el polémico Tsai Ming-Liang. Con títulos en su haber como la multipremiada What Time Is It There? (2001), la censurada The Wayward Cloud  (2005) y I Don't Want to Sleep Alone (2006) donde muestra la problemática social de las zonas marginales, la inmigración y el submundo criminal. Atmósferas opresivas, preocupación por los recursos naturales, falta de comunicación entre los individuos, un negrísimo humor, y una fuerte y desenfadada carga sexual son algunas de las características de su obra.

8. Lars Von Trier.
Inauguro la década rompiendo las reglas que el mismo se había autoimpuesto (dogme 95) con Dancer in the Dark (2001), ganando de paso todos los premios que se le atravesaron, reinventó el teatro beckettiano llevándolo a las pantallas en la forma de una fuerte crítica social a los Estados Unidos (Dogville, 2003 y Manderlay, 2005), experimentó con tecnología de punta en la comedia Direktøren for det hele (The Boss of it All, 2006), rindió tributo a su maestro y de paso a él mismo en ese lúdico experimento a manera de documental de nombre The Five Obstructions (2005), visitó el género del horror con Antichrist (2009) y todavía se dió el lujo de seguir forjando una serie de mitos alrededor de su persona que lo han convertido en una leyenda viviente y una figura de culto, ¿qué mas podemos decir de este señor?...

9. Philippe Grandrieux.
Más un artista visual que un cineasta, este francés se ha movido en los campos de la experimentación televisiva, la video instalación, el documental, el ensayo fílmico, la curaduría de diversas exposiciones en museos y la más pura experimentación visual. Siempre buscando un lenguage más puro y radical se ha valido del sonido, la edición y la iluminación para crear sus agobiantes atmósferas que más de uno ha comparado con el Lynch más desenfadado. Grandieux ha mostrado más interés por la experiencia sensorial que por la narrativa tradicional creando filmes confusos, inconexos y perturbadores pero que al mismo tiempo crean un fuerte vínculo con el expectador y lo obligan a interactuar con las imágenes que observa por medio de la experiencia y la memoria iconográfica. Para muestra su debut Sombre (2000), la influencial La Vie Nouvelle, 2002 (considerada una de las cartas fuertes del nuevo extremismo francés) y su última película Un Lac, 2008, más contemplativa y reflexiva que las anteriores y que le valiera una mención especial en el festival de Venecia de ese año.

10. Kim Ki-duk.
No es solamente el cineasta coreano más importante de su generación, sino un prolífico artesano de la imágen, la reflexión y el lenguaje (muchas veces por medio de la ausencia del sonido). Con la impresionante cantidad de doce películas solamente en la década pasada, y entre ellas nombres como The Isle (2000), Bad Guy (2001), Spring, Summer, Fall, Winter... and Spring (2003), Samaritan Girl (2004), 3-Iron (2004), The Bow (2005) y Breath (2007), Ki-duk se ha convertido en una referencia obligada del cine asiático y en el creador de muchas de las más entrañables secuencias de los últimos años: basta recordar la escena final de 3-Iron, los secretos al oído de los protagonistas de The Bow, o esas secuencias de adivinación con el artefacto que dá nombre al filme, las duras enseñanzas aprendidas a lo largo de su vida del personaje de Spring, Summer, Fall, Winter... and Spring o la inocencia en un mundo corrompido de Samaritan Girl.

11. Park Chan-wook.
A finales de los noventa y con dos filmes bajo el brazo, ambos fracasos en taquilla con pobres reseñas, Chan-wook estuvo a punto de retirarse del cine para abrirse nuevos horizontes como crítico de cine. Por suerte en 2000 decidió intentarlo una vez más con Joint Security Area, que se convertiría en la película más popular en la historia de su natal Corea del Sur y le diera la oportunidad de perseguir una idea ambiciosa que tenía tiempo rondando en su cabeza, la realización de una serie de filmes con la venganza como temática central. Así nacería The Vengeance Trilogy, integrada por Sympathy for Mr. Vengeance (2002), Oldboy (2003) y Sympathy for Lady Vengeance (2005), siendo la segunda la que más reconocimiento adquiriera, convirtiéndose en una dura competencia para el Fahrenheit 9/11 de Moore en la edición del 2004 de Cannes, galardón que no ganó, pero no se fué con las manos vacías, se llevó a casa el Grand Jury Prize, segundo premio más importante del certamen. Chan-wook continuó la década con un par de proyectos más experimentales y alejados en temática (I'm a Cyborg, But That's OK, 2006 y Thirst, 2009) que no han hecho otra cosa que consolidarlo como uno de los grandes directores asiáticos y un auteur más a seguir de cerca.

12. Carlos Reygadas.
Abogado y cineasta, el mexicano Reygadas se ha convertido en una referencia obligada del cine nacional y para muchos el salvador de una industria que parecía destinada a autorrepetirse o a crear destacados personajes que hicieran carrera en el extranjero. Con guiños a Tarkovsky (uno de sus cineastas favoritos), Bresson, Antonioni y Dreyer, Reygadas se ha encargado de forjar un estilo propio en donde equilibra la complejidad técnica de sus movimientos de cámara con actuaciones amateurs, economía de banda sonora (en su última película está compuesta por ruidos ambientales amplificados) y largas tomas contemplativas que invitan a la reflexión. No excento de polémica ha sido tachado de pretensioso, pedante, cruel con los animales, incluso pornográfico pero esto parece no importarle en lo absoluto. Japón (2002) fué su carta de presentación seguida de la explícita  Batalla en el Cielo (2005), donde traslada la narrativa a la Ciudad de México y muestra la vida en una ciudad cosmopolita a la vez que critica la idiosincracia del mexicano. Su último, y tal vez más logrado filme es Stellet licht (Luz Silenciosa, 2007), una contemplativa historia ambientada en una comunidad menonita que transita del más contemplativo Dumont al más mágico Dreyer sin perder su particular estilo.

13. Aleksandr Sokúrov.
Tal vez el cineasta ruso más importante desde Andrei Tarkovsky, Sokúrov empezó su carrera como documentalista desarrollando un meticuloso estilo, atento al detalle, con complejos montajes y largos planos descriptivos. Para 1999 empieza su tetralogía dedicada a gobernantes/dictadores del siglo XX con el filme Moloch en el que mezclando elementos biográficos y ficticios da cuenta de un episodio en la vida de Adolf Hitler. A esta seguiría Taurus (2000) sobre Vladimir Lenin The Sun (2005) sobre los últimos días del emperador japonés Hiroito, quedando pendiente una más, todavía por confirmar. Además Sokurov filmó The Russian Ark (2002) un complejo paseo por el museo del Hermitage en San Petersburgo que consta de una sola toma de 96 minutos sin ningún tipo de edición grabado con un steadycam y que lograra excelentes comentarios tanto por su técnica como por su narrativa y contenido. Father and Son (2003) una continuación temática a su aclamada Mother and Son (1996) y Alexandra (2007) sobre el conflicto chechén cierran la amplia oferta que nos brindó la década pasada y nos dan fé de la buena salud del cine ruso que desgraciadamente es muy difícil de conseguir en nuestro país.

14. Wes Anderson.
Miembro de la élite de jóvenes directores indie de los Estados Unidos y con dos éxitos bajo el brazo (Bottle Rocket y Rushmore) Anderson entraba al nuevo milenio como una de las promesas a seguir. Bastaría una película para confirmar esto, la tragicomedia The Royal Tenenbaums (2001) un filme ácido, irónico, con eccéntricos personajes desfilando en más eccéntricos atuendos cargados de colores primarios. Le seguirían The Life Aquatic with Steve Zissou (2004) una bizarra parodia de Jaques Cousteau (dedicada incluso al oceanógrafo francés) que exploraba temas como la venganza y la paternidad, contando también con extraños personajes (sello particular de su estilo), colorido diseño de arte (en gran parte influenciado por la literatura clásica de aventuras de autores como Herman Melville y Julio Verne) y una banda sonora que incluía al cantante brasileño Seu Jorge haciendo covers acústicos, y en portugués, de David Bowie; y The Darjeeling Limited (2007) una historia familiar de búsqueda personal ambientada en la India, con un humor corrosivo y un elenco estelar. Para sorpresa de todos su último filme no fué una comedia o un bizarro drama sino una peculiar película de animación en stop motion (Fantastic Mr. Fox, 2009) que disfrazada de filme infantil sigue con la exploración de sus temáticas recurrentes.

15. Bruno Dumont.
Es considerado el heredero artístico de Robert Bresson, ha ganado infinidad de premios por todo el mundo entre los que destacan el Grand Prix de Cannes por L'Humanité en 1999 y por Flandres en 2006, siendo junto con Andrei Tarkovsky, los únicos directores en la histora en haber alcanzado dos veces este reconocimiento. Con estudios de filosofía y cinematografía Dumont es un director versátil con temáticas recurrentes que incluyen las bajas pasiones humanas (violencia extrema y desordenada conducta sexual) que lo colocan dentro de la lista de realizadores polémicos y artísticos. Sus tomas son largas, utiliza mucho el close up a los cuerpos de los actores quienes frecuentemente interpretan papeles que involucran emociones extremas. Títulos en su haber como la violenta (tanto física como psicológica como sexualmente) Twentynine Palms (2003), la dramática Flandres (2006) que muestra los estragos de la guerra en los jovenes pueblerinos y la reciente Hadewijch (2009) sobre el fanatismo religioso de una jóven aspirante a monja lo han asociado a movimientos como el nuevo extremismo francés y lo han comparado con realizadores como Kubrik, Pasolini y Kiarostami.



20 - 10

El implacable paso del tiempo cobra una factura más, 1920 nace un hombre, 2010 muere una leyenda.
Fué un profesor de literatura, un novelista, un editor de revista, y un crítico de cine, pero Eric Rohmer, quién falleció hace un par de días a la edad de ochentaynueve, será más recordado, por supuesto, como un gran cineasta. El legado de Rohmer no solamente será su basta y formidable filmografía (más de medio centenar de películas, cortos y trabajos para t.v.); el término Rohmer-esque ha sido de forma no oficial parte del léxico de críticos y cinéfilos de varios años para acá, refiriéndose a un estilo de filmes centrados principalmente en las relaciones entre hombre y mujer con una narrativa basada en diálogos filosóficos y agudos (su huella puede observarse en diversos cineastas como Arnaud Desplechin, Olivier Assayas, Woody Allen y Richard Linklater por solo nombrar unos cuantos). Sus trabajos más conocidos fueron dentro del estilo realista, especialmente su serie Six Contes Moraux (Six Moral Tales) que comprendía de los filmes La boulangère de Monceau, La carrière de Suzanne, Ma nuit chez Maud, La collectionneuse, L'amour l'après-midi y Le genou de Claire, siendo esta última tal vez su obra más característica.
Así Rohmer, quién transitó exitosamente desde el Nouvelle Vague francés hasta la revolución digital, nos brindó grandes momentos a los cinéfilos por más de seis décadas, e indudablemente continuará haciendolo; à plus tard Monsieur Rohmer.

Basado libremente en artículo publicado en el site de Criterion Collection (www.criterion.com)

lunes, 4 de enero de 2010

a ñ o n u e v e

Los filmes que más disfruté del dosmilnueve en orden aleatorio y sin manifestar ninguna preferencia en particular.

1. Das weiße Band (The White Ribbon) / Michael Haneke / Austria-Alemania
Después de un festival de Cannes que decepcionara a pesar de las grandes expectativas generadas (con nombres como Audiard, Von Trier, Haneke, Dumont, Chan-wook, Joon-ho, Noé, entre otros, se esperaba una durísima batalla), Haneke emergió como absoluto ganador del Palme d'Or con esta controversial película en la que sigue su continua exploración por la cochambre humana ahora ambientada en la Alemania de principios del siglo XX y con una preciosista y magnífica puesta en escena.

2. Up / Pete Docter y Bob Petersen / USA
Después de dos grandes películas como Ratatouille y WALL-E, los estudios PIXAR se convirtieron en los mejores exponentes de la animación tridimensional, creando una dupla de filmes no solamente impresionantes en lo visual sino complejos y entrañables en lo textual. Así justo cuando parecía que caerían en la autoparodia y en la trampa del marketing, crean una joya más, una aventura más cercana al Gran Torino de Eastwood que al bobalicón cine infantil al que tienen acostumbrados a los infantes.

3. Antichrist / Lars Von Trier / Dinamarca
De está película ya he dicho mucho, amala u odiala, pero el talento del señor Von Trier es innegable.

4. Inglourious Basterds / Quentin Tarantino / Estados Unidos

5. Un prophète / Jacques Audiard / Francia
Con tan solo 5 películas en más de quince años y una reputación como uno de los más discretos pero importantes directores franceses, Jaques Audiard nos transporta una vez más al mundo criminal ahora ambientado en el sistema carcelario francés. Tan buenos resultados logró que fué la única película que hizo ruido a Haneke en Cannes, logrando un muy merecido Grand Prix del festival.

6. Hunger / Steve McQueen / Irlanda-Inglaterra
La ópera prima del artista experimental londinense Steve McQueen, basada en una huelga de hambre de prisioneros irlandeses a principios de los ochentas, tomó a todos por sorpresa. Técnicamente experimental e impresionante (como ejemplo una toma de 17 minutos sin cortes con cámara estática) y con un finísimo balance entre la belleza y la brutalidad que le valió extrañas reacciones en la audiencia el día de su estreno (mientras gran parte de la audiencia abandonaba la sala, los demás la ovacionaron de pie) McQueen creó una obra horriblemente hermosa o hermosamente horrible.

7. Slumdog Millionaire / Danny Boyle / Inglaterra

8. Låt Den Rätte Komma In (Let the Right One In) / Tomas Alfredson / Suecia
En un año donde vimos hasta el hartazgo como se popularizaba y se devaluaba la temática de vampiros tanto en cine como en t.v., llega una película nórdica sobre una historia de amor entre dos adolescentes, que no solamente refresca y reinventa el género sino brinda una de las escenas más inolvidables de los últimos tiempos (la secuencia final en la alberca).

9. L'Heure d'été (Summer Hours) / Olivier Assayas / Francia
El crítico de cine vuelto director Olivier Assayas nos tenía acostumbrados a vertiginosos y complejos thrillers en los que la tecnología, la globalización y la violencia eran su estética favorita, cambiando totalmente de rumbo nos presenta un conmovedor drama familiar en el cual sutilmente nos lleva del pesimismo al optimismo en forma casi imperceptible, probablemente el mejor de sus filmes y un nuevo aire a su ya exitosa carrera.

10. Los Que Se Quedan / Juan Carlos Rulfo / México, Lake Tahoe / Fernando Eimbcke / México, Los Bastardos / Amat Escalante / México
Un documental y dos películas estrenadas de forma tardía se convirtieron en las mejores ofertas nacionales de este año, en un futuro les dedicaré una muy merecida entrada.