martes, 29 de diciembre de 2009

Enjoy The Silence #2


3-Iron / Kim Ki-duk / Corea / 2004

Quien mejor que el surcoreano Kim Ki-duk (1960) para hacer del silencio un lenguaje y de la violencia poesía. Con estudios de bellas artes en París, no sería hasta 1996 que se involucrara con el cine y realizara su ópera prima Crocodile, que recibiera buenos comentarios de la crítica de su país y lo impulsara a una prolífica carrera (alrededor de 15 películas en poco más de 10 años). Si se pudiera hablar de una constante en su obra sería una puesta en escena minimalista, con tomas abiertas, planos contemplativos y personajes alienados, diferentes, expuestos a la violencia, sí, pero también a la redención (muchas veces en formas trágicas e incluso a través del dolor o el sacrificio corporal). Sus obras también están empapadas de un realismo mágico hechizante y de la constante presencia de elementos tradicionales y religiosos de la cultura coreana. Es a partir de La Isla (2000) que su cine gana interés internacional y se le abren las puertas de festivales así como una mayor distribución de sus obras. Irónicamente es una de sus películas más polémicas ya que está permeada de constante violencia tanto en la relación de los personajes como en su interacción con diversos animales que aparecen en ella (que en este caso fué real, lo que molesto a muchas asociaciones protectoras). Ya aquí se presenta de forma clara esta incapacidad del individuo a comunicarse y a buscar otros métodos para la convivencia con los otros. Sería en el 2003 cuando editara para muchos lo que sería su obra maestra Spring, Summer, Fall, Winter... and Spring, una poética oda sobre la espiritualidad, la realización del individuo, el pecado y la redención que le valdría sendos reconocimientos por todo el mundo y que encantara con sus imágenes poéticas y su economía de parlamentos.


En 2004 se consolidaría con dos películas que redondearían su estilo y temática (Samaritan Girl y 3-Iron), siendo la segunda, una de mis favoritas. 3-Iron (titulada torpemente en nuestro país El Espíritu de la Pasión) es una historia de amor, un mágico cuento de un hombre que vive como una sombra. Jamás lo escuchamos hablar o tener contacto con otro ser humano, su vida es repartir volantes de comida en las casas y habitar, las que descubre, están desocupadas. Al hacer esto busca conocer al usuario por medio de sus pertenencias, esas particularidades encontradas en la íntimidad del hogar; además busca pagar la "hospitalidad" recibida por medio de favores como lavar ropa sucia, arreglar desperfectos o limpiar la casa. Es hasta que llega a una casa supuestamente sola cuando descubre a un alma gemela, otra sombra, una mujer confinada a cuatro paredes por un marido celoso y posesivo que la lleva a convertirse en un mueble más, obviamente este encuentro será el motor de la película y el inicio del amor. Es tiempo de disfrutar el silencio.

Enjoy The Silence #1


"In a manner of speaking
I just want to say
That I could never forget the way
You told me everything
By saying nothing

In a manner of speaking
I don't understand
How love in silence becomes reprimand
But the way that i feel about you
Is beyond words

Oh give me the words
Give me the words
That tell me nothing
Oh give me the words
Give me the words
That tell me everything

In a manner of speaking
Semantics won't do
In this life that we live we live we only make do
And the way that we feel
Might have to be sacrified

So in a manner of speaking
I just want to say
That just like you
I should find a way
To tell you everything
By saying nothing.

Oh give me the words
Give me the words
That tell me nothing
Oh give me the words
Give me the words
Give me the words "

Winston Tong


Tuxedomoon / Holy Wars / 1985

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Samurai Purépecha


Ánimas Trujano / Ismael Rodríguez / México / 1961

1962, el prolífico (y en boga) cineasta mexicano Ismael Rodríguez decide adaptar al cine una novela de Rogelio Barriga Rivas sobre las andanzas de un indígena oaxaqueño. Lo interesante del caso es que Rodríguez , en gran parte motivado por la muerte prematura unos años atrás de su estrella de cabecera  (Pedro Infante), ofrece el rol no a un actor nacional, como se era lógico esperar teniendo en cuenta la característica tipología del personaje en cuestión, sino a uno japonés. El elegido fué ni más ni menos que Toshirō Mifune, actor fetiche de otro grande de aquel tiempo (y de estos, y de los que seguirán) el también japonés Akira Kurosawa. Además del reto de convencer a Mifune, seguiría el de trasladarlo a México dentro de su apretada agenda (estaba entre las filmaciones de Yojimbo y Sanjuro, ambas con Kurosawa), enseñarlo a hablar español con el particular acento indígena de la mentada región, darle un curso express de historia / idiosincracia / costumbrismo / tradiciones / folclor y regresarlo a su casa en tiempo record.
Siendo un hábil artesano así como un experimentado productor, Rodríguez conjuntó un estelar reparto que incluía entre otros a Columba Domínguez, Flor Silvestre, Pepe y Titina Romay y Antonio Aguilar, así como Gabriel Figueroa como cinefotógrafo. Mifune aprendió español básico (muchos de sus parlamentos fueron memorizados fonéticamente) y con su amplia experiencia y talento dió vida a un personaje ladino, irresponsable y borracho que en algunos casos no se diferenciaba tanto de sus roles en las películas de Kurosawa (recordemos al iracundo Kikuchiyo de Los Siete Samuráis).
Al final por su fuerte acento oriental y por fines dramáticos, la voz de Mifune fué doblada por un actor mexicano, pero esto no demeritó su gran actuación. La interpretación del pendenciero y borracho anti-heróe que empieza por desesperarnos, sigue por causarnos desprecio y al final le tenemos cariño, y por que no, hasta admiración, se lleva las palmas (no por nada tuvo nominaciones en su tiempo a reconocimientos internacionales como el Óscar o el Golden Globe) así como la película. Es de reconocerse además el gran desempeño del elenco así como el atinado casting, la elegante y en algunos momentos expresionista fotografía (en un contrastado blanco y negro), una ágil narrativa y sobre todo una historia que se aleja de lo convencional, especialmente para su tiempo, que nos presenta al indio flojo, sí, pero con una esposa independiente y trabajadora, que saca adelante a la familia y se supera, también el conflicto de las tradiciones índigenas-paganas con la iglesia, y como ambas se funden y crean una pintoresca forma de vida (recordemos como Trujano, indio convenenciero, no duda en recurrir al diablo o a elementos paganos cuando no recibe lo que espera de Dios) , la explotación del progreso (aquí representado por un rubio empresario español) que aunque a veces se presenta tiránico otras también tiene atracción no solamente física por el índigena sino incluso admiración.
Ninguneada a través de los años por la historia de la cinematografía mexicana, y disponible hasta hace muy poco en un más que decente DVD, Ánimas Trujano es no solamente una de las mejores películas de la llamada época de oro, sino una de las mejores en toda la historia del cine mexicano.

viernes, 18 de diciembre de 2009

X - M a s s



Un buen regalo navideño de mis amigos de 4AD records