martes, 29 de diciembre de 2009

Enjoy The Silence #2


3-Iron / Kim Ki-duk / Corea / 2004

Quien mejor que el surcoreano Kim Ki-duk (1960) para hacer del silencio un lenguaje y de la violencia poesía. Con estudios de bellas artes en París, no sería hasta 1996 que se involucrara con el cine y realizara su ópera prima Crocodile, que recibiera buenos comentarios de la crítica de su país y lo impulsara a una prolífica carrera (alrededor de 15 películas en poco más de 10 años). Si se pudiera hablar de una constante en su obra sería una puesta en escena minimalista, con tomas abiertas, planos contemplativos y personajes alienados, diferentes, expuestos a la violencia, sí, pero también a la redención (muchas veces en formas trágicas e incluso a través del dolor o el sacrificio corporal). Sus obras también están empapadas de un realismo mágico hechizante y de la constante presencia de elementos tradicionales y religiosos de la cultura coreana. Es a partir de La Isla (2000) que su cine gana interés internacional y se le abren las puertas de festivales así como una mayor distribución de sus obras. Irónicamente es una de sus películas más polémicas ya que está permeada de constante violencia tanto en la relación de los personajes como en su interacción con diversos animales que aparecen en ella (que en este caso fué real, lo que molesto a muchas asociaciones protectoras). Ya aquí se presenta de forma clara esta incapacidad del individuo a comunicarse y a buscar otros métodos para la convivencia con los otros. Sería en el 2003 cuando editara para muchos lo que sería su obra maestra Spring, Summer, Fall, Winter... and Spring, una poética oda sobre la espiritualidad, la realización del individuo, el pecado y la redención que le valdría sendos reconocimientos por todo el mundo y que encantara con sus imágenes poéticas y su economía de parlamentos.


En 2004 se consolidaría con dos películas que redondearían su estilo y temática (Samaritan Girl y 3-Iron), siendo la segunda, una de mis favoritas. 3-Iron (titulada torpemente en nuestro país El Espíritu de la Pasión) es una historia de amor, un mágico cuento de un hombre que vive como una sombra. Jamás lo escuchamos hablar o tener contacto con otro ser humano, su vida es repartir volantes de comida en las casas y habitar, las que descubre, están desocupadas. Al hacer esto busca conocer al usuario por medio de sus pertenencias, esas particularidades encontradas en la íntimidad del hogar; además busca pagar la "hospitalidad" recibida por medio de favores como lavar ropa sucia, arreglar desperfectos o limpiar la casa. Es hasta que llega a una casa supuestamente sola cuando descubre a un alma gemela, otra sombra, una mujer confinada a cuatro paredes por un marido celoso y posesivo que la lleva a convertirse en un mueble más, obviamente este encuentro será el motor de la película y el inicio del amor. Es tiempo de disfrutar el silencio.

Enjoy The Silence #1


"In a manner of speaking
I just want to say
That I could never forget the way
You told me everything
By saying nothing

In a manner of speaking
I don't understand
How love in silence becomes reprimand
But the way that i feel about you
Is beyond words

Oh give me the words
Give me the words
That tell me nothing
Oh give me the words
Give me the words
That tell me everything

In a manner of speaking
Semantics won't do
In this life that we live we live we only make do
And the way that we feel
Might have to be sacrified

So in a manner of speaking
I just want to say
That just like you
I should find a way
To tell you everything
By saying nothing.

Oh give me the words
Give me the words
That tell me nothing
Oh give me the words
Give me the words
Give me the words "

Winston Tong


Tuxedomoon / Holy Wars / 1985

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Samurai Purépecha


Ánimas Trujano / Ismael Rodríguez / México / 1961

1962, el prolífico (y en boga) cineasta mexicano Ismael Rodríguez decide adaptar al cine una novela de Rogelio Barriga Rivas sobre las andanzas de un indígena oaxaqueño. Lo interesante del caso es que Rodríguez , en gran parte motivado por la muerte prematura unos años atrás de su estrella de cabecera  (Pedro Infante), ofrece el rol no a un actor nacional, como se era lógico esperar teniendo en cuenta la característica tipología del personaje en cuestión, sino a uno japonés. El elegido fué ni más ni menos que Toshirō Mifune, actor fetiche de otro grande de aquel tiempo (y de estos, y de los que seguirán) el también japonés Akira Kurosawa. Además del reto de convencer a Mifune, seguiría el de trasladarlo a México dentro de su apretada agenda (estaba entre las filmaciones de Yojimbo y Sanjuro, ambas con Kurosawa), enseñarlo a hablar español con el particular acento indígena de la mentada región, darle un curso express de historia / idiosincracia / costumbrismo / tradiciones / folclor y regresarlo a su casa en tiempo record.
Siendo un hábil artesano así como un experimentado productor, Rodríguez conjuntó un estelar reparto que incluía entre otros a Columba Domínguez, Flor Silvestre, Pepe y Titina Romay y Antonio Aguilar, así como Gabriel Figueroa como cinefotógrafo. Mifune aprendió español básico (muchos de sus parlamentos fueron memorizados fonéticamente) y con su amplia experiencia y talento dió vida a un personaje ladino, irresponsable y borracho que en algunos casos no se diferenciaba tanto de sus roles en las películas de Kurosawa (recordemos al iracundo Kikuchiyo de Los Siete Samuráis).
Al final por su fuerte acento oriental y por fines dramáticos, la voz de Mifune fué doblada por un actor mexicano, pero esto no demeritó su gran actuación. La interpretación del pendenciero y borracho anti-heróe que empieza por desesperarnos, sigue por causarnos desprecio y al final le tenemos cariño, y por que no, hasta admiración, se lleva las palmas (no por nada tuvo nominaciones en su tiempo a reconocimientos internacionales como el Óscar o el Golden Globe) así como la película. Es de reconocerse además el gran desempeño del elenco así como el atinado casting, la elegante y en algunos momentos expresionista fotografía (en un contrastado blanco y negro), una ágil narrativa y sobre todo una historia que se aleja de lo convencional, especialmente para su tiempo, que nos presenta al indio flojo, sí, pero con una esposa independiente y trabajadora, que saca adelante a la familia y se supera, también el conflicto de las tradiciones índigenas-paganas con la iglesia, y como ambas se funden y crean una pintoresca forma de vida (recordemos como Trujano, indio convenenciero, no duda en recurrir al diablo o a elementos paganos cuando no recibe lo que espera de Dios) , la explotación del progreso (aquí representado por un rubio empresario español) que aunque a veces se presenta tiránico otras también tiene atracción no solamente física por el índigena sino incluso admiración.
Ninguneada a través de los años por la historia de la cinematografía mexicana, y disponible hasta hace muy poco en un más que decente DVD, Ánimas Trujano es no solamente una de las mejores películas de la llamada época de oro, sino una de las mejores en toda la historia del cine mexicano.

viernes, 18 de diciembre de 2009

X - M a s s



Un buen regalo navideño de mis amigos de 4AD records

lunes, 9 de noviembre de 2009

Violence is Mine #2


Inglourious Basterds / Quentin Tarantino / Estados Unidos / 2009

No solo de la violencia hizo una moda sino del cine independiente una pose. Tal como Nirvana a la música alternativa o Warhol al arte, Quentin Tarantino hizo lo que muchos habían querido y no habían podido, y lo sigue haciendo. Independientemente de la calidad de sus filmes, de su arsenal de referencias cinematográficas y de su estilo cut & paste ya más que probado, el mayor logro de Tarantino es llevar a las masas el cine independiente y convertirlo en un producto consumible, sin sacrificar (como lo vemos en esta entrega) su cualidad de autor. Desde sus efectivos primeros acercamientos al guión (True Romance y Natural Born Killers) ya mostraba un ojo atento al detalle, a la creación de situaciones al parecer inconexas que por sucesos todavía más inverosímiles terminaban con un producto coherente. Así la caótica True Romance se resolvería en un complejísimo y divertidísimo "mexican stand-off"  o la laureada Reservoir Dogs a su vez como una cadena de traiciones y venganzas al estilo del mejor cine de Leone. Tras tres excelentes primeros filmes (Reservoir Dogs, Pulp Fiction y Jackie BrownTarantino se dedicó a aparecer hasta el cansancio en cameos, producciones, colaboraciones, presentaciones, etc... dejando a un lado lo que mejor sabría hacer, el dirigir un filme. Para su esperado regreso (con el díptico Kill Bill), este ya super estrella y celebridad de programas de chismes optó por citar, tributar, conformar, pero también parodiar e incluso (en el cúlmen de su ego) autocitarse y autoparodiarse creando así una irregular película (divida en dos partes) que le consiguió mayor aceptación de las masas pero no así de la crítica y el público conocedor. Ahora después de varios años de más experimentos y más hype regresa con una película que desde el papel y los trailers vaticinaba el fin de Tarantino, una extravagancia sin pies ni cabeza que solo serviría para ensalzar su ego y acrecentar su fama. Pero, de manera sorpresiva, llegó con una película que más le debería al 8 1/2 de Fellini (en su carácter de amor y tributo al cine) que a sus ridículas colaboraciones con Robert Rodríguez. Así, con una mezcla de personajes reales y ficticios armado como un collage de situaciones inverosímiles (pero bastante divertidas) y aderezadas con un sinfin de referencias fílmicas (desde la música de Morricone hasta el clásico cine de guerra, pasando por los filmes propagandísticos y el mismísimo Fassbinder con su Veronika Voss) Tarantino nos entrega una lúdica y violentísima farsa, impensable y desafiante, con algunas actuaciones entrañables y escenas dignas de convertirse en clásicas. De alguna extraña manera los judíos dejaron de ser víctimas, y el cine de la segunda guerra, género que parecía ya tan sobado y desgastado, adquiere un nuevo aire y nos brinda una de las más divertidas comedias de acción de los últimos tiempos.


domingo, 8 de noviembre de 2009

Violence is Mine #1


Man Bites Dog / Rémy Belvaux / Bélgica / 1992

La violencia ha sido un ente casi omnipresente en la producción cinematográfica de todos los tiempos, desde aquellas persecuciones a caballo de los westerns de los 20's al épico cine de guerra, pasando por el film noir y el thriller, este fenómeno socio-cultural no solamente ha vendido tickets en taquilla sino se ha convertido en el referente obligado de mucha de la producción cinematográfica, especialmente la actual. También la forma de abordarlo ha sido muy distinta y en constante evolución, ya directores como Sam Peckinpah en Straw Dogs (USA, 1971), Martin Scorsese con Taxi Driver (USA, 1976) o Stanley Kubrick  con A Clockwork Orange (UK, 1971) lo habían hecho de forma muy crítica, y por que no pesimista, mostrando al ser humano como una creatura agresiva, destructiva y sociopática con pocas esperanzas de redención; otros más se habían aproximado al tema de forma filosófica (Bruno Dumont), psicológica (Michael Haneke), explotativa (el cine gore, y el grueso de los "exploitation films" realizados principalmente en los 60's y 70's) o incluso lúdica (uno de los mejores exponentes sin duda sería Quentin Tarantino). Dentro de esta última categoría podría incluirse ese experimento fílmico de 1992 llamado Man Bites Dog ( cuyo título original C'est arrivé près de chez vous sería más apropiado ya que se traduciría algo así como "sucedió en tu vecindario") formulado como trabajo de fin de estudios de tres talentosos estudiantes de cine de origen belga: Rémy Belvaux, André Bonzel y Benoît Poelvoorde. La premisa era muy simple, realizar un filme que retratara las complicaciones de los jóvenes directores para rodar una pélícula, especialmente las económicas. Así un grupo de jóvenes cineastas (interpretados por ellos mismos) deciden realizar un documental sobre un vecino que aparentando una vida normal es en realidad un sádico asesino serial (un Benoît Poelvoorde genial, que se roba la película) que sin tentarse el corazón, acepta la idea de ser filmado por estos jóvenes a lo largo de los días, mientras realiza sus actividades cotidianas y por que no, sus fechorías. Así poco a poco lo observamos filosofar, disertar sobre arte, arquitectura, música, la reproducción de las palomas y por que no, la forma correcta de deshacerte de un cadáver, al tiempo que lo acompañamos a visitar a sus padres, a sus amigos, a práticar box o a tocar el piano. Con lujo de detalles nos enteramos que es más fácil librarte de un cadáver infantil que el de un enano ("aunque tienen la misma estatura el peso es un factor de importancia"), por que es mejor matar ancianos que parejas jóvenes (los segundos no tienen dinero porque viven al día mientras los primeros se la pasan atesorando bienes los cuales tal vez nunca utilizarán) o lo placentero que es empezar el día ejecutando a un cartero. Gradualmente observamos (siendo nosotros en gran parte cómplices de la acción) como el crew se involucra cada vez más con el criminal, al principio solo filman, después ellos mismos sujetan a las víctimas para que no escapen, participan activamente en violaciones, reciben balazos o incluso terminan enterrando cadáveres. Obviamente en esta tónica no se espera un final feliz o una crítica aleccionadora. Utilizando el recurso del mockumentary o falso documental, un ligero pero muy fino sentido del humor que permea toda la película y técnicas de puesta en escena a lo cinema verité (apoyadas por una ágil narrativa y un éficaz blanco y negro contrastado) este trío de directores logra una interesantísima sátira criminal que no tiene concesiones y lo mismo se burla de los estereotipos raciales ("once I buried two Arabs in a wall over there... facing Mecca, of course") que de la cultura mediática ("if you kill a whale, you get Greenpeace and Jacques Cousteau on your back, but wipe out sardines and you get a canning subsidy") o de la sociedad y la moral en general.

jueves, 5 de noviembre de 2009

R O N I N


Carlos Reygadas / Japón / México / 2002

El cine mexicano contemporáneo ha tenido un repunte desde hace apróximadamente dos décadas, después de haber estado sumido en una penosa y lastimera racha. Así, se etiquetó primero como el "nuevo cine mexicano" del cuál  surgieron películas en su mayoría de carácter nacionalista, de estética realista en lo formal (de realidad nacional eso sí, mucho mejor si mostraban con sórdidez los detalles de ésta) que buscaban retomar este cine de autor, que para ser sinceros ya tenía décadas de haber muerto en México. Así cineastas como Jorge Fons, Arturo Ripstein o Jaime Humberto Hermosillo realizaron películas que poco a poco empezaron a meter a nuestro país en la jugada festivalera internacional. Ya para finales del siglo pasado y reposando en sus supuestas glorias, nuestro cine necesitaba una reinvención que llegaría de la mano de Alejandro González Iñárritu y su Amores Perros, película que se podría considerar el inicio del cine posmoderno mexicano (si es válido utilizar este término) que contaba con una puesta en escena espectacular, una banda sonora populachera y una estética que le debía más a los filmes pulp de Tarantino que a las propuestas de bajo presupuesto (y en algunos casos de baja calidad técnica) de sus paisanos. De esta forma Iñárritu logró poner a México en el panorama internacional y junto con otro par de eficaces directores, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro, se convirtieron en celebridades y hasta fueron apodados (de forma también muy turística, por que no) los "tres amigos". Dentro de este resurgimiento del cine mexicano apareció por allá del 2002 una película que pasó sin pena ni gloria por la cartelera nacional, dirigida por un jóven desconocido, que contaba con una modesta producción pero en cambio no modestas intenciones. Japón del debutante Carlos Reygadas (México 1972) fué un filme diferente, no solamente a la producción nacional de ese año sino a lo que se había producido hasta ese entonces en nuestro país. Contemplativa, con largos planos fijos, colores deslavados e iluminación natural, y una ecléctica pero elegante banda sonora (desde Johann Sebastian Bach hasta Arvo Pärt) el trabajo de Reygadas era todo menos convencional. De repente nos recordaba a Andrei Tarkovski, con este lirismo visual que tocaba lo espiritual, de repente a Robert Bresson en su puesta en escena, sus encuadres, su meditativa pasividad, sus secretos, por allá también a Bruno Dumont, gran heredero de la tradicion bressoniana que aunque siendo contemporáneo de Reygadas, comparte no pocas similitudes tanto estilísticas como temáticas.
Todo inicia con la dolorosa (incluso en su paso) travesía de un hombre hasta su muerte. Nunca sabemos el porque de esta busqueda por el idóneo lugar para matarse, ni siquiera se nos ofrecen pistas o rememberaciones de su pasado. Aludiendo a la tradición nipona (cuando el samurai, consagrado en cuerpo y alma al servicio del amo, sufre la pérdida de este, queda sin razón alguna para existir y se convierte en un ronin, un ente errante que tránsita de un lado a otro hasta que encuentra su fin) y con un grupo de actores amateurs, Reygadas se da a la tarea de documentar este viaje, que más que a la muerte se dirige a la vida y más que a la perdición a la salvación. El filme se convierte en un pretexto para la reflexión, la meditación; que apoyándose en una geométrica horizontalidad (impactantes tomas abiertas de 360° que parecen no dejar nada oculto) despliega una aventura existencial que culmina de forma imposible y por que no demencial, en un complejísmo plano secuencia que da cuenta del poético final de la historia.


jueves, 22 de octubre de 2009

Y uno de hombres sin voz




Elegante es lo primero que nos viene a la mente cuando vemos el debut fílmico del argentino Rodrigo Moreno (Buenos Aires, 1972), tal vez en segundo lugar vendría contemplativo. El Custodio (Argentina, 2006) es una película acerca de la monotonía de vivir, aún más desempeñando el trabajo que dá título a la película. Utilizando un eficaz estilo narrativo, una carente banda sonora y un conjunto de largos y estáticos encuadres, Moreno nos vá mostrando la penosamente lenta y aburrida existencia de un hombre cuya obligación es sacrificar su vida (y familia, ambiciones, futuro, incluso en una escena nos hace saber que nunca se ha metido al mar y sigue sin tiempo de hacerlo) para cuidar la de otro. El otro en cuestión es un alto magistrado, que vive entre juntas, familia, entrevistas, viajes y amante incluída, mientras tiene un par de sombras que, sin estorbar, siempre están al pendiente de sus pasos. Es de recalcar el manejo de la imágen, elegante como lo mencioné, incluso preciosista. Un pasillo, una vista aérea de un estacionamiento, un restaurant chino o el interior de un auto, con todo y rosario colgante del retrovisor, nos pueden parecer incluso poéticos, remitiéndonos no en pocas ocasiones al trabajo de cineastas nipones como Takeshi Kitano (especialmente en Sonatine y Hana-Bi). Otro punto importante es que el custodio tiene que pasar desapercibido, siempre, a lo más que puede aspirar es a un buenos días; es la sombra fiel que al final del día estará allí, seguirá siendo sombra. La cámara retrata esto a la perfección, en cada encuadre sucesivo el personaje esta desfasado, nunca es el elemento jerárquico de la composición: está a un lado, al otro, de espaldas, vemos una mano, está fuera de foco. Las pocas escenas en que está al centro se encuentra incómodo, con voces en off enfatizando esta situación. El filme se empeña en mostrar la frustración del custodio, quien parece estar siempre atrapado en su realidad (es de notarse que el personaje nunca se muestra cruzando puerta alguna y que siempre se mantiene en espacios casi claustrofóbicos).
Rodrigo Moreno así dá cuenta de la buena salud del cine argentino que junto con otros directores como Lucrecia Martel y Pablo Trapero conforman este incipiente pero interesante movimiento llamado Nuevo Cine Argentino.


Rodrigo Moreno / El Custodio / Argentina / 2006

martes, 20 de octubre de 2009

A D D S

Que tienen en común la cadena de tiendas "hágalo-usted-mismo" alemanas Hornbach y la electrónica HP? Tal vez solamente el hecho de contar con dos campañas publicitarias bastante sui-generis que, basándose en dos interesantes (y por qué no, intrigantes) personajes, desarrollan dos estrategias comerciales bastante divertidas y poco ortodoxas. Los primeros sentaron en diversas locaciones al enigmático lider de los Einstürzende Neubauten al tiempo que lee en voz alta (con su cavernoso timbre) los catálogos de la tienda. Los segundos reclutaron a ese creativo niño atrapado en cuerpo de adulto Michael Gondry para hacer unos monólogos sobre estrategias de trabajo y posibilidades del producto al tiempo que pasa de una dimensión a otra (de la real a la imaginaria, de la imaginaria a la digital y de regreso a la real).


Blixa Bargeld liest Hornbach / Hermann Vaske / Alemania / 2004



Michael Gondry, Eternal Dreamer / Oliver "Twist" Gondry / USA / 2007

sábado, 10 de octubre de 2009

St. Kracklite, Architect



A Peter Greenaway (UK 1942) difícilmente se le consideraría un director de actores, ya que a largo de su trayectoria se ha caracterizado por ser un director de imágenes. Con anterioridad ya había mostrado su postura ante el acto de filmar : "si quisiera contar historias sería novelista no cineasta", además constantemente habla de las "tiranías" del cine: el encuadre, los actores, el texto (guión) y la cámara. Por esto no es extraño descubrir que sus personajes son superficiales, considerados más imágenes que seres humanos, y acomodados como piezas de un rompecabezas, ordenado y matemático, como la mayoría de su obra. Esto hace aún más extraña la figura de Stourley Kracklite (interpretado virtuosamente por Brian Dennehy) protagonista de su filme The Belly of an Architect (1987), un personaje sólido, bien perfilado, que nos lleva de la mano a su autodestrucción por medio de una obsesión cuasi-fetichista que lo consume. Kracklite es un arquitecto norteamericano exitoso, maduro, casado con una hermosa y mucho menor mujer (tal vez más un trofeo que una esposa), en la cima de la prosperidad: dinero, éxito, amor y por que no, poder. Poco a poco presenciamos el declive de Kracklite, quien aunque consciente de ello, sigue adelante hasta las últimas circunstancias. Pero en que, o mejor dicho, en quién se basó Greeanaway para la creación de tan interesesante caracter. Una lectura superficial podría hablar de un álter ego, un ente con tintes autobiográficos que comparte las obsesiones barróco-historicistas de Greenaway al tiempo que se regodea en las virtudes del hombre renacentista (recordemos que no sería la primera vez en que el inglés se autocitara, ya que Tulse Luper es otro de sus más conocidos "otros yo"). Pero a mi gusto va más allá y me atrevería a proponer que Kracklite es la simbiosis de dos de los grandes arquitectos del siglo XX, ofreciendo no pocos paralelismos con ambos. Me refiero al alemán Ludwig Mies van der Rohe y al franco-suizo Charles Édouard Jeanneret-Gris (Le Corbusier). Si observamos claramente Van der Rohe y Kracklite presentan muchas semejanzas: ambos a edad madura abandonan a sus familias y al éxito alcanzado a esas instancias por una obsesión: el primero por su creciente admiración por la figura y pensamiento de Friedrich Nietzsche, el segundo por la fantástica arquitectura de Étienne-Louis Boullée. Mies se autoconfina a su departamento viviendo de una minimalista pero opulenta manera: un pequeño pero selecto cúmulo de libros, una escultura de Picasso, un cuadro de Klee... Kracklite se confina a un suntuoso cuarto de hotel en Roma, finas viandas, algunas valiosas piezas de arte, un apilado de planos y documentos y una fotocopiadora. Van der Rohe entra a una etapa en que su formación intelectual se perfecciona y sistematiza, pasado algo similar con Kracklite. Incluso ambos vienen de Chicago donde han construído sendos edificios. El alemán poco a poco abandona a sus clientes y comisiones por el desarrollo de un conjunto de esquemas arquitectónicos, sin cliente, emplazamiento, limitaciones, o reglamentaciones a los cuales dedicaría casi ocho años. El personaje de Greenaway a su vez, lo abandona todo por una ambiciosa y gigantesca exposición sobre Boullée. Los bocetos del primero se convertirían, según muchos críticos de arquitectura, en un autorretrato de su persona (en especial la casa de tres patios) más que en un proyecto construíble, mientras que la exposión del segundo no solo esbozaría la personalidad de Kracklite sino pondría de manifiesto que el motor que lo guía es más la ambición que la admiración, no la banal  ambición económica sino una más trascendente y megalomaniaca, la de construir lo inconstruíble, de materializar arquitecturas imposibles.



Por otra parte Le Corbusier fue un hombre obsesivo. Tenía una obsesión por poseer, por hacer suyo, aún mejor si es de alguien más. Se obsesionó con las mujeres (especialmente las algerianas), se obsesionó por la racionalización y la modulación, se obsesionó por trascender la arquitectura (recordemos que aún al terminar una obra la fotografiaba y años después todavía seguía boceteando sobre esta foto, sucediendo lo mismo con sus dibujos) y se obsesionó aún más por una casa, la E-1027 de Eileen Gray. Kracklite se obsesiono por la arquitectura fantástica e irrealizable (por lo menos en su época) de Boullée. Estas gigantescas e ingrávidas formas geométricas que desafiaban tanto a la escala como a la técnica. Ambos también fueron más allá con esta obsesión e incluso realizaron actos de transgresión. Le Corbusier invadió literalmente la casa para pintar sendos murales en sus paredes (ocho en total) a pesar de la gran admiración que, incluso reconoció, sentía por la obra, un acto que la propietaria calificara de vandálico (más extraña el saber que Le Corbusier era enemigo del muralismo y criticaba su práctica). Kracklite se apropió de la obra de Boullée al materializarla, por medio de maquetas que en gran manera negaban el carácer fantástico (e incluso místico) que le dió su creador y las banalizaba creando gigantescos prismas geométricos. Ambos eran fanáticos del dibujo y de trascender las fronteras de la expresión gráfica, uno gracias al collage y la alteración de las fotos por medio de trazos sobre ellas, el otro por la repetición, la cámara y la fotocopiadora. Le Corbusier llegó al punto de construir una pequeña cabaña aledaña, a manera de parapeto, para "espiar" la casa mientras que Kracklite llegó a habitar el lugar donde se realizaban las maquetas. El francés muere, de manera misteriosa, ahogado (¿suicidio?, ¿casualidad?) en el mar después de haber visitado la E-1027, el norteamericano termina sus días lanzandose desde una ventana depués de haber visitado la inaguración de la exposición, ¿ambos creerían que su labor ya había finalizado?, ¿pesaba más la carga de esta obsesión fetichista que la necesidad de vivir?...



El arquitecto de Greenaway tiene mucho de estos dos personajes, pero también es una creatura con vida propia. Algunos podrán decir que les recuerda al ético terrorismo idealista del personaje de Ayn Rand, otros más a aquellos que vestían las maquetas de sus proyectos a manera de sombreros en las fiestas de la Bauhaus y unos más a aquel que teorizaba sus proyectos a la diestra de Jacques Derrida.
La única certeza que nos queda es que Stourley Kracklite es uno de los personajes mas complejos y entrañables no solo de su cinematografía sino del cine de las últimas décadas.



Peter Greenaway / Belly of an Architect / UK / 1987

jueves, 8 de octubre de 2009

L'enfant terrible #3

Se había visto innumerables veces que un cineasta fuera cruel con sus personajes, pero que lo sea para con el público es muy raro, más raro viniendo aún de un culto y letrado psicólogo con posgrados en filosofía y dramaturgia. Desde sus inicios Michael Haneke (Austria, 1942) mostró un interés incluso mórbido por la temática de la violencia y el como afecta psicológicamente a la sociedad. Su primer largometraje titulado The Seventh Continent (Der Siebente Kontinent) tocaba un tema álgido, documentando a una relativamente normal familia clasemediera austriaca, demasiado común en apariencia, que lentamente va cayendo en una espiral de hastío que culmina con el suicidio colectivo de los tres integrantes, sin razón aparente. Lo más interesante de todo (además de saber que la historia está basada en un hecho real) es que Haneke jamás emite un juicio ni esboza alguna postura crítica. Con su siguiente película Benny's Video abraza de lleno el tema de la violencia mediática basando mucha de la narrativa en los videos caseros del protagonista (para un efecto más realista y perturbador). Pero la provocación mayor no llegaría hasta 1997, cuando edita Funny Games, un violentísimo filme que no contento con agredir al máximo a los personajes, ataca directamente al público siendo la misma audiencia quien al final sufre más. La película en apariencia es un tratado sobre la violencia extrema, la falta de sensibilidad del ser humano y la crueldad generada por los tiempos modernos y los medios de comunicación, pero vá mucho más allá. Trascendiendo la cuarta dimensión, Haneke nos hace sentir participes de los crimenes, incluso cómplices, presenciamos los horrores y no podemos hacer más que observarlos. De paso, además, rompe con muchas de las convencionalidades del género, por ejemplo, acaba primero con los más débiles, algo impensable en el cine comercial, además nos va mostrando pistas que al final no llevan a nada y frecuentemente crea falsas esperanzas sobre el futuro de los personajes. El personaje de Paul en innumerables ocasiones nos sonríe, nos guiña, nos platica sus planes, incluso es consciente de que está participando en un filme; la habilidad de Haneke radica en contraponer esta consciencia de la ficción con la realidad que pretenden crear los actores (quienes brindan unas sólidas actuaciones que podrían hacernos dudar sobre la veracidad de lo que observamos). Así, el filme frecuentemente transita en esa delgada línea entre ficción y realidad, que entenderemos mejor si somos lo suficientemente observadores. Funny Games invita a la participación, no se observa, se vive (o se sufre).

viernes, 2 de octubre de 2009

L'enfant terrible #2


Mucho se ha dicho del danés Lars Von Trier (Copenhagen, 1956) que si es un misógino, egocéntrico, pretensioso, manipulador, enfermo, mentiroso y muchas más, pues sí, tal vez si lo sea, tal vez este hombre que se dice criado por hippies en la libertad total y poseedor de una impresionante colección de manías y fobias (alguna vez dijo que "tenía miedo de todo en la vida excepto de filmar películas"), y autonombrado el mejor director de cine del mundo, sea todo lo anterior, y más, pero al mismo tiempo es un buen director, un gran director y un mejor provocador. Si algo sabe hacer es atraparnos en su mundo, en su visión filmica. Lo amas o lo odias pero difícilmente te deja indiferente. Desde sus primeros filmes (la llamada trilogía Europa) mostró un estilo diferente e innovador. Los tres filmes comprendidos muestran una destreza técnica bastante apreciable (e innovadora), una narrativa compleja y esbozaban ya muchas de las constantes de su obra posterior. Después de estos filmes, y un exitoso paso por la televisión, Von Trier sufre unos reveses personales que lo hacen cambiar de rumbo tanto en su vida como en su estilo cinematográfico, y crea junto con su paisano y colega Thomas Vinterberg el movimiento Dogme 95, ese experimento formal caracterizado por una "búsqueda de la pureza perdida en el cine" inspirado por los escritos de François Truffaut en su paso por Cahiers du Cinema, y que se presentaba como una de las propuestas más anti-Hollywood jamás antes vistas. Von Trier así, pasa de la complejidad técnica al minimalismo casi amateur para regresar con una película (supuestamente musical) que de forma tramposa (y como una tomada de pelo más hacia la audiencia) nos hace creer que conserva y respeta la ideología Dogme 95 al mismo tiempo que viola todas sus reglas. Dancer in the Dark se convertiría así en su consagración y película más exitosa, que lo llevaría a realizar un triptico más, esta vez inconcluso (aún), de ataque/crítica anti-norteamericano (trilogía USA - Land of Opportunities de la cuál solo se han realizado a la fecha Dogville y Manderlay). Y va de nuevo, ahora de regreso... después de la austeridad de los últimos filmes (y de experimentar técnicas que van de la complejidad del Automavision en Boss of it All a la especie de teatro Beckettiano de la trilogía USA) regresa a la complejidad de sus primeros filmes con Antichrist, su última provocación y que exhibida por vez primera en la edición del festival de Cannes de este año, causara no solo conmoción sino incluso ira de parte de no pocos sectores de la crítica y la prensa.


Lars Von Trier / Antichrist / Dinamarca / 2009

Antichrist se muestra polémica desde el título, desde su estilizada puesta en escena y desde sus desgarradoras (y cabe mencionar, impecables) actuaciones. Es una película compleja, difícil, pocas veces se había mostrado el dolor de una forma tan desgarradora y cruel. Von Trier es muy cruel con sus personajes, especialmente los femeninos. La cinta cuenta con no pocos momentos de shock por los cuales ha causado tanta polémica, y sí son terribles, pero no distractores, y a mí gusto, no están de más, sino redondean la pesadilla. Se hablaba de una cinta de horror, y que más horror que el de nosotros mismos, el que tenemos dentro y nos va carcomiendo....Tal vez lo que más incomoda no sea lo perturbador y lo provocador de las imágenes sino el hecho, y aprovecho para citar a Thomas Hobbes, que "el hombre es el lobo del hombre", y con falda dá más miedo.

DJ-Tricks

"...O.K., lo hice, me dí la oportunidad de convertirme en DJ. Se requiere de usar todos tus sentidos y habilidades. Leer a la gente, su estado de ánimo y sus expectativas: querrán sentarse a escuchar y platicar, o querrán ponerse sus zapatillas de baile?
Tú puedes llegar siendo un extraño para todos y convertirte en su mejor amigo a las 3:30 a.m., o ser el villano que vacía una pista de baile llena en menos de 10 minutos y tiene que salir por la puerta de atrás con las mejillas sonrosadas.
Somos una especie que viene al mundo en diferentes formas y tamaños. Tenemos por un lado al DJ que toca "techno/house" cuya  única misión es mezclar tracks unos con otros, creando una larga (a veces eterna) pieza musical. Trucos que necesita saber: crecer en intensidad, meter muchos bajos, una parte más "artística" por aquí, una más pop por allá, un poco más para alborotar a los empastillados y pasar totalmente desapercibido. Por el otro lado tenemos al DJ "de bodas", cuyo trabajo es complacer, y lo hace tocando hits bailables y pegajosos de todas las épocas (aunque la gran mayoría suene a ABBA). El ,de repente, se sentirá "conceptual"  y tocará unas cinco piezas de los ochentas, seguidos de cinco de los setentas, y de regreso a los ochentas. Pero no existirán mezclas ni interacción entre las canciones. Viene a entretener no a educar. Así que...cuál soy yo?...bueno...realmente no soy el más hábil para la técnica y el arte de las mezclas, pero por el otro lado jamás toco a ABBA, así que podría colocarme en una posición intermedia, aunque con una característica distintiva: un micrófono. Soy un DJ cantante, canto sobre piezas instrumentales o platico sobre lo que pasa por mi cabeza, especialmente al principio de la noche, cuando la gente empieza a sorber sus bebidas. Porque en mi opinión un buen DJ no es solamente el responsable de la música, sino el alma de la fiesta. Mientras el guarura de la puerta se pone cada vez más rudo, los meseros más poco amistosos y los organizadores más codiciosos, alguien debe encargarse de que la gente la pase bien. Aquí es donde aparezco. No solo como un DJ, sino como el oficial de la fiesta. Dicho esto, enumero mis principios en algunas sencillas reglas.

1. Sonido. Generalmente, los sets de un DJ son muy ruidosos. Especialmente al principio, uno siempre deber visualizar hacia donde quiere llevar al público, y como hacerlo, si no, corres el riesgo de que la fiesta nunca mejore, porque la gente se cansa y se va a casa. El volumen y la ecualización deber de ser mezcladas y ajustadas desde la perspectiva de una pista de baile, ya que el sonido en los audifonos del DJ siempre es diferente. El DJ deber conocer la sonorización del lugar y saber que es lo que realmente escucha la gente.

2. Música. Antes de que el lugar alcance la mitad de su capacidad, el DJ se debe enfocar en canciones o por lo menos en melodías. Cuando es claro que la gente va a escuchar más que bailar, debes pensar más en mood que en ritmo. Y siempre asegurate de dar energía en vez de quitarla. Solo hasta que sientas que la gente lo necesita, es tiempo de incrementar la intensidad, y subir el volúmen.

3. Prioridades. Nunca entables conversaciones mientras tocas. Regala high fives o sonrisas, no tiempo, platica ya que terminaste. Ahora estás en el tiempo de pensar que canción sigue, desde mucho antes de que termine la que estás tocando.

4. Luces. Ok, ya iniciaste la fiesta y la gente está como loca, el oxígeno falta, la pista está llena, llevas tocando casi dos horas, se acerca tu momento triunfal: es tiempo de lanzar la mega-bomba, esa canción que siempre funciona y solo tú la tienes. Tu pieza insignia. Al llegar este punto el manejo de las luces es importantísimo, de alguna forma tienes que tener al encargado de las luces a tu lado o haberte puesto de acuerdo con él antes, pero recuerda que debes de tener el absoluto control de lo que pasará en unos momentos.
Lentamente mientras termina el track bajan las luces, y metes lentamente esa introducción con fuertes bajos que todos empiezan a reconocer, dices algo en el micrófono y en ese momento BUM entra de lleno la sección rítimica de la canción y al mismo tiempo enciendes todas las luces (mejor si son de colores) y al máximo. La gente se volverá loca. Entonces, espera un minuto, empiezas a bajar un poco el beat de la rola...y al momento que empiezas a subir el volumen de nuevo BUM prendes los estrobos. Solamente los estrobos. Las otras luces solo entorpecerían el efecto. En este momento la gente este doblemente loca y te ve como a un rockstar. Cuando de hecho, lo único que estas haciendo es ¡tocar la música de otras personas!....Tan fácil....tan perfecto...."
Texto por Erlend Øye para !K7's DJ Kicks, Berlín 2004


L'enfant terrible #1



jueves, 24 de septiembre de 2009

Grandísimo, Grandrieux

Radical, experimental, perturbador, denso, inconexo, el cine del galo Philippe Grandrieux se puede tildar de muchas maneras con excepción de convencional. Mediante la creación de atmósferas enrarecidas por la luz y un hábil y experimental manejo del sonido Grandrieux nos lleva a recorrer los rincones mas oscuros de la mente humana y a enfrentar sus más arraigados miedos. Sin tanta palabrería y evitando estropear la experiencia que son sus filmes, anexo la secuencia inicial de Sombre, su ópera prima, en la cual se crea un ambiente perturbador de una manera muy sencilla (que el cineasta revelaría más adelante en una entrevista) se dió a la tarea de grabar varios niños en un tetro guiñol, pidiéndoles que gritaran e hicieran ruido y le después le dió forma con una edición más que eficaz.
 
Philippe Grandrieux / Sombre / Francia / 1998

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Cinema de Paciencia #3

Miklós Jancsó (Hungría 1921) junto con Andréi Tarkovski (auteur que citaré en un futuro con su ópera prima Ivanovo Detstvo), son considerados los viejos maestros de las tomas largas. A pesar de rodar filmes desde principios de los 50 (principalmente documentales) Jancsó reniega de este período citando como sus obras primeras a las realizadas en la década de los 60 y que lo ayudaran a alcanzar notoriedad. Su estilo se caracteriza por su estilizada fotografía, larguísimas tomas, escenas coreografiadas elegantemente y un amplio sentido político e histórico. Dentro de sus obras, una favorita mía es Elektreia (Szerelmem, Elektra) que consta de solamente 12 plano secuencias de una complejidad considerable.
Cabe destacar que Jancsó no está libre de polémica, durante su carrera fué muy criticado por ser "enemigo de la ideología socialista", y su contemporáneo Tarkovski a pesar de tener un estilo similar lo criticaba fuertemente llamandolo "pretencioso y banal".

Miklós Jancsó / Szerelmem, Elektra / Hungría / 1974

martes, 8 de septiembre de 2009

Cinema de Paciencia #2

 
Pedro Costa / Juventude Em Marcha / Portugal / 2006

Cinema de Paciencia #1



Hasta hace pocos años el director húngaro Bela Tarr era un completo desconocido con un modesto pero mítico estatus en la escena internacional. Relativamente poca gente había visto su drama de más de siete horas de duración "Satantango" (1994), y su nombre se estaba dando a conocer gracias a un par de críticos que lo alababan y lo categorizaban como el heraldo de una nueva cultura fílmica.

Aún ahora que sus filmes han tenido una proyección internacional y han gozado de mayor distribución, la reputación de Tarr permanece cuasi-legendaria. Esto en parte debido a su creencia en un estilo cinematográfico basado en la paciencia y la severidad, en economía de diálogos y larguísimas secuencias, que en muchos casos recordarían a su paisano Miklos Jancso. En parte también por el efecto que sus filmes causan en el espectador: Gus Van Sant, por citar un ejemplo, pareció tener una conversión Damascena al descubrir a Tarr, lo que marcó gran parte de su última obra, en especial su minimalista e hipnótica "Gerry".

Los filmes de Tarr desde 1987, en colaboración con el escritor/novelista Laszlo Krasznahorkai (ahora su guionista de cabecera), pueden resultar demandantes y retadores gracias a sus duraciones extremas, ya que carecen de una narrativa tradicional o de un romanticismo solemne. Werckmeister Harmonies basada en la novela "The Melancholy of Resistance" de Krasznahorkai es el primer film verdaderamente gótico de Tarr, introduciendo el elemento de lo fantástico, incluso lo sobrenatural. Aún así no hay un ilusionismo sorprendente al mostrar a la fabulosa ballena del circo visitante (un guiño al rinoceronte de "And The Ship Sails On" de Fellini), o al representar al aparentemente satánico "Príncipe" con una simple sombra en la pared.

Presentanda como una historia de horror metafísica, Werckemeister Harmonies, nos recuerda en sus atmósferas al trabajo de David Lynch y podría ser la obra definitiva que transporte el trabajo de Tarr a las audiencias de cine de culto. El hermético mundo que se nos presenta, es misterioso, a pesar de estar ubicado (y fotografiado) en un mundano naturalismo (las primeras películas de Tarr que representaban dramas de la vida real, harían parecen barroco el cine de los Hermanos Dardenne).

En la escena inicial de la película, Valuska, el personaje principal, trata de explicar el cosmos a sus ebrios compañeros del bar: "all i ask is that you step with me into the bottomlessness", y eso es escencialmente lo que el director pide la espectador. Bela Tarr presenta las enigmáticas preocupaciones harmónicas que aluden al título como un filme rico en movimiento, escazo en diálogos. Valora la condición del silencio y crea una inescrutable y sorprendente pesadilla.


Libre traducción de un ensayo de Johathan Rommey, para la revista Sigth & Sound, abril de 2003

lunes, 7 de septiembre de 2009

Late Night, Maddin Street

Uno más de Maddin: utilizando una creativa conjunción de técnicas y elementos del cine mudo (narrativa en cortinillas, fotografía en blanco y negro, actuaciones teatrales con exagerada gesticulación) con otras contemporáneas (edición vertiginosa, estructura videoclipera, temática actual) este breve cortometraje (escasos 6 minutos) nos abre una ventana a su peculiar estilo y al mismo tiempo reinventa al corto festivalero.


Guy Maddin / The Heart of the World / Canadá / 2000

martes, 25 de agosto de 2009

My Maddin Career


Guy Maddin (Canadá 1965) es un director de cine caracterizado por trabajos experimentales, surrealistas y simbólicos, basados (o como él mismo llama "una progresión") en el cine mudo, especialmente influenciado por los trabajos de los primeros expresionistas alemanes (Lang, Murnau, Wiene) y del francés Georges Méliès.
Su obra es prolífica (más de 25 cortos y 10 largometrajes en poco más de 20 años de carrera) pero con temática similar y recurrente, tocando temas como el asesinato, los traumas infantiles, el amor no correspondido, el homoerotismo, desmembramientos y mutilaciones, el incesto, la familia como una institución caduca y generadora de traumas y el subconsciente humano.
De lo más característico es su trilogía autobiográfica (o supuestamente autobiográfica) que él llama "the me trilogy", en la que utilizando diversos métodos que trascienden la narrativa y la experiencia cinematográfica tradicional, se dá a la tarea de reflejar sus (supuestas) experiencias infantiles. La primera llamada "Cowards Bend the Knee" es una película muda, a blanco y negro, y que fué planeada como un "peep show" en el cuál el observador debería, por medio de varios agujeros dispuestos a diferentes distancias y alturas, ir experimentando por partes, a manera de voyeurismo, las diversas escenas de las que se componía el film. La segunda (y aún más experimental y ambiciosa), "Brand Upon the Brain!", también muda y en un blanco y negro contrastado, sería proyectada en teatros, con un narrador, una orquesta en vivo, y varios artistas de "foley" los cuales debidamente uniformados, se encargarían de los efectos especiales sonoros. La pieza final sería "My Winnipeg" un falso documental con dosis de surrealismo (llamado por Maddin "psico-geográfico) también a blanco y negro pero en este caso sonoro, que explora la relación entre el habitante y su lugar de origen, apenas estrenada el año pasado fué la que tuvo una mejor y más cálida acogida por el público y la crítica.


sábado, 22 de agosto de 2009

H I C C U P


Desde Europa del este nos llega otra joyita cinematográfica a manos del jóven director húngaro György Pálfi (Hukkle), la cuál pasa de la comedia al drama, del drama al horror y de regreso a la comedia al tiempo que se estructura a manera de tres cuentos ubicados en tres diferentes lugares (tanto geográfica como temporalmente). Así conocemos a los tres integrantes de una familia: el abuelo, un soldado de la posguerra que vive como esclavo/mascota de su teniente, un tiránico hombre que lo condena a trabajos físicos extenuantes y a dormir en un pequeño cobertizo con animales, la única forma posible de supervivencia es el escape de la mente, mediante el cual el soldado se crea diversas fantasías sexuales que le dan la energía para seguir viviendo; el padre (cuya historia se desenvuelve varias décadas despues de la del abuelo), un super obeso (y con una mutilada cola de cerdo) campeón de ingesta de comida, cuya mayor ilusión es convertirse en campeón mundial y que su disciplina sea aceptada por el comité olímpico internacional; y al final la historia del hijo (ubicada en tiempo moderno), un pálido y esquelético taxidermista, ensimismado y nervioso que mientras intenta torpemente de tener una vida normal se encarga de cuidar y alimentar a su padre, ahora un obeso monstruo que es incapaz de moverse de su silla o valerse por si mismo.
Pálfi utilizando una muy cuidada fotografía, un magnífico uso de la iluminación y el color, y un sorprendente manejo de cámara (aún más teniendo en cuenta el modesto presupesto de la cinta) nos da cuenta de una fábula que habla de la dificultad de encajar en el mundo, de la busqueda por trascender del ser humano, de las complejas relaciones familiares y de paso critica la situación política y económica de su país.


Taxidermia / György Pálfi / Hungría / 2006

domingo, 16 de agosto de 2009

S I D E S

Aunque han proliferado últimamente, los proyectos paralelos o "side projects" han servido desde tiempos inmemoriales como un vehículo experimental o de expansión/creación artística de varios músicos inquietos y prolificos que buscan trascender los ya estáticos y delineados caminos que su proyecto/banda han conformado. A veces con mucho éxito, incluso mayor, que el de su proyecto original (Damon Albarn con Gorillaz ha vendido más albumes que con Blur)otras veces pasando desapercibidos (Alexis Taylor de Hot Chip o Martin L. Gore de Depeche Mode) y en algunos casos (más ambiciosos) creando importantes colectivos que harían historia como el proyecto de Kevin Drew y sus amigos canadienses, Broken Social Scene (Feist, Stars, Metric y Apostle of Hustle por solo nombrar algunos), su contraparte escocesa Reindeer Section de Gary Lightbody (Snow Patrol) y que contaba con miembros de Belle & Sebastian, Mogwai, Arab Strap, Idlewild, The Vaselines y Teenage Fanclub, y mi favorito, This Mortal Coil, emblemático supergrupo creación de Ivo Watts-Russel y que contaba con miembros de grupos de su disquera 4AD de la talla de los Cocteau Twins, Dead Can Dance, Wolfgang Press, Modern English, Colourbox, Pixies, etc.. que se caracterizaban por hacer covers de oscuras canciones folk/psicodélicas de los 60's y 70's interpretadas por etéreas voces femeninas.

Curiosamente en el último año han aparecido tres discos de side projects que se han caracterizado por su calidad e inventiva:

The Gutter Twins / Saturnalia
Proyecto de Mark Lanegan (The Screaming Trees, Queens of the Stone Age, Isobel Campbell and Mark Lanegan) y Greg Dulli (Afghan Whigs y The Twiligh Singers)



Discovery / LP
Proyecto de Rostam Batmanglij (Vampire Weekend) y Wes Miles (Ra Ra Riot)con colaboraciones de miembros de Vampire Weekend y Dirty Projectors

Julian Plenti/Julian Plenti Is... Skyscraper y Magnetic Morning/A.M.

Dos albumes de proyectos de miembros de Interpol, el primero de Paul Banks (vocalista) y el segundo de Sam Fogarino (baterista) en colaboración con Adam Franklin de Swervedriver (guitarra/voz).



viernes, 14 de agosto de 2009

(FOR) 4 (W) A (R) D


Hace unos años (finales 1999) cuando Ivo Watts-Russell(fundador/dueño/gurú/presidente/curador/productor/dictador de la influencial casa independiente 4AD) declaró que vendería su compañía a sus distribuidores originales (Beggars Banquet) parecía que se acercaba el fin. No había nuevas contrataciones, las pocas que hicieron carecían de la fuerza y visión de W-R, para sobrevivir se empezaron a reeditar y remasterizar los discos fuertes del catálogo existente, etc... Pero, tal vez de forma milagrosa, con la contratación de gente nueva (y por que negarlo, también una fuerte inyección económica) las cosas empezaron a recuperarse, se dejó, inteligentemente, de lado la idea de seguir con la visión de Watts-Russell y se apostó por bandas que aunque diferían estilisticamente del sello tan marcado de la disquera, tenían un talento y una inventiva destacable, así a lo largo de los años se fueron sumando a las filas de 4AD gente como Tv on the Radio, M. Ward, Jóhann Jóhannsson, Blonde Redhead, el binomio Deerhunter-Atlas Sound, The National y Beirut por solo nombrar a unos cuantos que han vuelto a posicionar a la disquera (aunque considerada independiente recordemos que depende económicamente de Beggars Banquet) como una de las más importantes a nivel mundial.

Una de las últimas contrataciones, y de mis favoritas, es la banda inglesa The Big Pink, que conjugando armonías pop/folk con loops electrónicos, ruidos pregrabados, white noise (tipo shoegazer) y heavy drones ha creado uno de los discos a mi gusto más importantes del año: "A Brief Story of Love".


Superstars from Hell

Extrañas cosas suceden en la viña del señor:

Alejandro Zaera-Polo Polo
Gosford Park Chan-Wook
Jean Nouvel Vague
Our Frank Gehry
Jason Patrick Steven Morrissey
Peter Bjorn and John and George and Ringo
In Camera Obscura
Belle and Sebastián Bach
Old Boy George
Selfish Jean Cocteau
City of Joy Division
Frank Gehry Halliwell
Children of Heaven 17
Happy Mondays in the Sun
Réquiem for a Dream Theater
Cocteau Twin Peaks
Santo Niño de AtoChan-Wook Park
Lost in Transatlanticism
All You Need is Love and Rockets
Tulse Looper
Lagartija Nick Cave
Dirty Harry Potter
Chemical Brother, Where Art Thou?
Woody Allen Ginsberg
Samurai Jack Kerouac
Guy Ritchie Valens
Fanny and Alexander Platz
Ingmar Birdman
Bamby Warhol
In Between Days Of Heaven
Tv on the RadioHead
R.E.M. Koolhaas
Sigur Ros Lovegrove
Marky Mark Rothko
Frantic Mr. Shankly
Enrique Norten Antivirus
A Christmas Carol Christian Poell
Michel Rojkinds of Convenience
Dimitri from Paris Texas
Richard Rogers Waters
Peeping Tom Yorke

viernes, 17 de julio de 2009

Yoshishige is God

Uno de los mejores intros en la historia del cine:


Heroic Purgatory / Kiju Yoshida / Japón / 1970

s u m m e r x 3

Con el húmedo calor veraniego y el aletargamiento que esto conlleva, se nos antoja salir de la cotidianeidad, una buena vacación es recomendable, y que mejor que acompañada de un buen libro, aún mejor si lo multiplicamos por tres.
Ahora, que el cuerpo descanse no significa que el cerebro también lo haga, así que agreguemos un poco de densidad, por lo que recomiendo una lectura no fácil, pero gratificante:
"Blood Meridian", Cormac McCarthy, 1994
Una complejísima, extenuante y violenta historia situada en el salvaje oeste norteamericano del siglo XIX.


"On The Road", Jack Kerouac, 1957
La controversial novela del celebre escritor beat, rodeada de mitos y realidades (que si la escribió en una sentada sobre unos larguísmos rollos de papel, que si estaba intoxicado de metadona/anfetaminas...), una de las novelas que más impacto han causado en la escena literaria norteamericana (aún 50 años después).


"La Posibilidad de una Isla" ("La Possibilité d'une île"), Michel Houellebecq, 2005
La última novela del L'enfant terrible de las letras francesas, calificado como decadente, reaccionario, pornógrafo, misógino y racista, Houellebecq no pasa desapercibido, y para echar más leña al fuego debutó el año pasado como director de cine con la adaptación de este libro, la opinión de la crítica y el público: que mejor siga escribiendo.

Architektur Ist Inhalt, Nicht Hülle

“ALGUNAS PERSONAS DICEN que comprar una casa sin haber
estado en ella antes es una mala idea, pero que saben
los demás acerca de nuestras necesidades.
Para nosotros era perfecta. La pintura
pelándose. El viejo techo de teja y vigas de madera.
El pequeño jardín atrás. El porche adelante. El olor a
humedad de la estancia. El ático. Todo sin amueblar,
destinado a permanecer así, con excepción de nuestros
modestos ofrecimientos: un sofá barato, un viejo
colchón, un par de sillas y algunos ceniceros. Quizá
una mesa que compramos a un carpintero en bancarrota. No
recuerdo. Tú tampoco.

Tomamos ginebra barato con jugo fresco de lima en unas
copas de plástico, y después directo de la botella, y
nos recostamos boca-arriba sobre la desgastada duela
de madera. Una vista aérea de nosotros pudiera suponer
que estábamos muertos, o tirados de borrachos, pero lo
que hacíamos era simplemente descansar. Marcar nuestro
territorio. Empezar las cosas bien. No como en los
votos que hicimos al casarnos, sino en lo que
realmente vale la pena. Tú prendiste tu pequeño radio
de bolsillo, y encontraste una estación agradable, de
las que nadie escucha.

Recuerdo que una vez te amé, y que tu me amaste más.

Entramos a nuestra nueva casa como un virus entra al
portador. Me seguiste o te seguí. De cualquier forma
da lo mismo.
Las ventanas eran altas y los muros gruesos. Hacia un
calor del infierno. El infierno del verano. SIEMPRE.

Mientras caminábamos sabíamos que estábamos ahí para
llegar al fondo, conocer el fondo, el cuál
encontraríamos si nuestros corazones eran fuertes y
nuestro amor verdadero, pero hasta este momento solo
habíamos descubierto una cosa, que pase lo que pase,
entre nosotros, hay un verano, un verano caliente
como el infierno."

domingo, 12 de julio de 2009

Arquitecto de libros



En diciembre de 2006 la editorial Lars Müller Publishers publicó una breve, pero interestante monografía/recopilación de los trabajos que realizara el arquitecto suizo/francés Charles Édouard Jeanneret-Gris mejor conocido como Le Corbusier no en el ámbito de la arquitectura, donde se convirtió en una leyenda, sino en el área del diseño gráfico, donde Le Corbusier tuvo interesantes (y muy afortunadas) incursiones en el collage, el diseño de cartel y en el diseño editorial (durante su vida colaboró como editor y diseñador en más de 40 publicaciones). Aunque no muy documentada, su rica producción editorial es presentada aquí por la historiadora de arte y crítica Cathérine de Smet que nos lleva de la mano a conocer, de forma cronológica, parte de una de las caras menos conocidas del arquitecto y para comprender la importancia que tuvo el diseño como complemento de su quehacer arquitectónico.

sábado, 11 de julio de 2009

Lied Vom Kindsein

En 1987 Wim Wenders dirige una de sus mayores obras maestras, que lo pondría en el panorama mundial como uno de los más importantes auteurs del siglo XX: "Der Himmel über Berlin". Esta película contenía una reflexiva prosa co-escrita con el guionista Peter Handke, llamada Lied Vom Kindsein (se puede leer tanto en inglés como en alemán en http://www.wim-wenders.com/movies/movies_spec/wingsofdesire/wod-song-of-childhood.htm), que sirve como punto de partida para un experimento formal, un tanto lúdico, un cuanto académico, "Cuando el niño era niño..." es una breve video de apenas 3 minutos de duración, en el cual mediante imágenes capturadas en una toma, con camára fija y música del belga Wim Mertens, la tapatía Isabel Villaseñor reflexiona sobre el hombre y el inclemente paso del tiempo rindiendo de paso tributo a uno de sus autores favoritos.


W a s h y o u r s i n s

Sauna /Antti-Jussi Annila / Finlandia / 2008

Del cine finlandés no tenemos muchas noticias, tal vez opacado por sus vecinos nórdicos (Suecia con Bergman y Moodysson, Dinamarca con Von Trier, Vintemberg, Bier y Boe) y por la falta de apuesta de los distribuidores por este tipo de cine (aún dentro del mal llamado cine de arte hay autores taquilleros, pues a fin de cuentas sigue siendo un negocio), su cinematografía, de manufactura discreta y local (si algún director ha trascendido sus fronteras es Aki Kaurismäki), ha permanecido principalmente oculta y apareciendo esporádicamente en muestras de cine o canales de tv cultural.
A finales del año pasado se estrenó la segunda película de un novel auteur finlandés, Antti-Jussi Annila, que a pesar de las carencias técnicas y económicas (la película costó solamente un millón de euros, una bicoca comparado con los costos del cine norteamericano), logró rodar "Sauna", una disertación metafísica con tintes religiosos (que nos recuerda en varios aspectos al cine de Tarkovsky), disfrazada de película de horror, que podría lograr el milagro de sacar a la filmografía finlandesa del anonimato.
"Sauna", se basa en la mitología finlandesa acerca del ritual del, ajem, sauna, una tradición milenaria de los pueblos nórdicos, que proponía que las personas al nacer y al morir deberían purificarse, "lavar sus pecados".
Situada a finales del siglo XVI después de una guerra territorial entre Rusia y Suecia, ambos países mandan comisiones de soldados a sus fronteras, su misión, crear un mapa exacto de los límites territoriales de cada país y ponerse de acuerdo, en forma pacífica, de las propiedades de cada uno.
Así un par de hermanos suecos (el bárbaro y el educado) y tres soldados rusos (el anciano, pacífico y reflexivo, y los jóvenes impulsivos) se dan a la tarea de completar la misión. Como era de esperarse los pecados de guerra, los crímenes impunes y la prepotencia militar salen a la luz, y la excelente conclusión en una aldea fantasma junto a un tenebroso pántano (que alberga un más tenebroso sauna) no podría ser de final feliz o de conclusión gozosa.
La excelente puesta en escena, el buen trabajo de casting y locación, un fino soundtrack más que apropiado y sin abusos, más una habilidad para causar miedo con el mínimo de recursos (una cachetada con guante blanco al efectista y plagado de CGI cine contemporáneo de horror) nos entregan un excelente filme que da lugar a la reflexión y a la meditación sobre quienes somos, a dónde vamos y cuál es la repercusión de nuestros actos.